Regulacion del apetito y la alimentación

Regulación del Apetito y del Proceso de la alimentación

Definimos alimentación como «EL PROCESO FISIOLÓGICO ENCARGADO DE MODIFICAR LOS SUSTRATOS ENERGÉTICOS INGERIDOS Y PONERLOS A DISPOSICIÓN DEL METABOLISMO CELULAR» y ese proceso lo podemos dividir en cuatro etapas:

1. Etapa inicial o pre alimentaria

2. La ingesta (contemplando la cantidad y calidad ingerida)

3. Etapa post ingesta o digestivo-absortiva

4. Etapa celular o metabólica.

Cada una de estas fases está controlada por diversos neurotransmisores que estimulan, inhiben o modulan cualitativamente el deseo (APARENTEMENTE PSICOLÓGICO PERO FUERTEMENTE INFLUENCIADO POR HORMONAS) por determinados alimentos, como la llamada «Ansiedad por los dulces u otros alimentos» o la capacidad o aparente necesidad de comer más aún estando satisfechos los requerimientos alimentarios. No cabe duda que el ser humano actual se alimenta por razones totalmente alejadas de la necesidad fisiológica de llenar los requisitos energéticos del cuerpo y que esto ha llevado a la actual pandemia de sobrepeso y obesidad afectando a más del 30% de la población adulta en el mundo occidental.

Durante la etapa prenatal el feto se encuentra en un medio “acuático” dentro del útero, donde sus funciones orgánicas como respiración, provisión de nutrientes, metabolismo, excreción y defensas contra la infección son realizadas por la placenta y sus necesidades plenamente suplidas por la madre a un a riesgo de causar desnutrición en ella. El momento del nacimiento implica un cambio profundo y rápido pasando a un medio hostil, frío y aéreo en el que se debe independizar bruscamente y empezar a atender muchas necesidades por si mismo. Este es posiblemente el episodio más traumático en la vida de cualquier mamífero y especialmente en el ser humano dotado de una capacidad cerebral superior pero aún carente totalmente de experiencias propias. Este acontecimiento obliga a una serie de cambios en el funcionamiento de órganos y sistemas y, desde el punto de vista nutricional, el nacimiento representa el paso de una provisión continua y regulada de sustratos nutricionales (la nutrición trans-placentaria) a una alimentación enteral, fraccionada, intermitente y regulada por su propio metabolismo. La madre deja de ser fuente constante de energía y nutrientes y, para seguir recibiendo las necesidades calóricas, el recién nacido comienza a nutrirse por vía enteral y, de alguna manera, voluntaria.

Desde el punto de vista ambiental condiciona la colonización del intestino por millones de bacterias que ocurre en la primera hora después del nacimiento y por hongos sobre todo la cándida que se da en las primeras 24 horas. Igualmente se pueblan los otros sistemas como el respiratorio, la piel, cavidad vaginal, etc. Tomemos en cuenta que en nuestro cuerpo viven más bacterias y hongos simbióticos que la cantidad de células que tenemos. Además del cambio en la vía y en la secuencia de la nutrición, también son diferentes los nutrientes recibidos, tanto desde un punto de vista de cantidad como de calidad y aparecen factores como sabor y olor, sensación de bienestar o malestar, necesidad de utilizar el aparato digestivo, etc. El sistema digestivo debe adaptarse a este cambio, el cual implica en el bebé una respuesta conjunta del tracto intestinal que involucra succión y deglución, vaciamiento gástrico y motilidad intestinal periódica, regulación de la salivación y la secreción gástrica, pancreática, intestinal y biliar y la necesidad de empezar a liberar enzimas para conseguir una efectiva digestión y absorción de los alimentos. Empieza además, el desarrollo de las funciones hormonales e inmunitarias del intestino. El organismos humano y el de los animales superiores es, desde el punto de vista energético «UN SISTEMA SEMI-CERRADO» en el cual ingresa permanentemente energía y nutrientes, se realiza un trabajo y se eliminan al medio los productos finales de desecho metabólico. Es así como podemos dividir al cuerpo en dos áreas: 1. El medio interno constituido por los órganos, tejidos y espacios entre ellos y 2. El medio externo formado por las cavidades corporales que entran en contacto con el ambiente como el aparato digestivo o respiratorio, los órganos de la excreción urinaria, la cavidad vaginal y otros. El tracto gastrointestinal constituye la puerta de entrada de tres tipos de insumos: 1. Alimentos o sea aquellos productos que nos proporcionan energía en forma de enlaces químicos altamente energéticos que, al romperse o hidrolizarse, liberan esa energía para ser utilizada en el trabajo diario y 2. Nutrientes no energéticos como el agua, sales minerales, vitaminas y el oxígeno que nos es proporcionado por el sistema respiratorio incluyendo desde el aparato respiratorio como tal hasta el sistema de transporte sanguíneo y el proceso de respiración celular regulado por la cadena de citocromos y 3. Alérgenos o células invasoras que, en algunos casos, son destruidas por el fuerte ácido del estómago pero que, en la mayoría de las veces, logran sobrepasar esa barrera y se instalan en el intestino donde encuentran un ambiente menos hostil. Esto puede llevar a las alergias alimentarias que tan frecuentes son en los niños que no son alimentados exclusivamente por leche materna. Todos los nutrientes, sean estos alimentos o sustancias no energéticas y muchos antígenos potenciales ingresan a partir del nacimiento, por el tracto digestivo y por ello la función inmunológica de su mucosa es esencial para controlar la protección del medio interno frente al ataque de organismos infectantes y sustancias perjudiciales para el mismo. Al nacer a término, el lactante tiene bien desarrollado el reflejo de succión-deglución pero no existe el de masticación hasta los 4 o 5 meses de vida en que se inicia para aparecer la masticación verdadera hacia los 7 a 9 meses de vida. Este lento desarrollo de la función fundamental para la alimentación «HETEROTROFICA» diferencia al ser humano de otros animales y sustenta el concepto de «NEOTENIA» o sea que los humanos nacemos inmaduros y antes de tiempo para permitir que la gran cabeza quepa por el canal del parto por lo que debemos permanecer dependientes de otros en relación con nuestra alimentación, al menos durante todo el primer año de vida y en forma parcial, al menos hasta los 4 o 5 años. Este último concepto hace ver que el niño que desarrolla obesidad no lo hace por decisión propia sino por que es sobrealimentado por los padres o cuidadores por lo que el tratamiento de este problema se debe enfocar en la educación parental y la modificación temprana de los hábitos alimentarios incorrectos motivados por desconocimiento o por factores psicológicos o patrones de comportamiento de los mismos padres o cuidadores. Las alteraciones en el inicio, periodicidad, duración y cantidad de los episodios de ingesta modifican el balance de energía y, consecuentemente, el peso corporal y, en niños y adolescentes, el proceso de desarrollo y crecimiento. Revisar temas básicos sobre nutrientes y alimentos en http://drpiza.com/?p=2521 El deseo de comer comienza en el cerebro y en el estomago e intestino que se ha implicado como un órgano más del sistema nervioso. El sistema nervioso entérico (SNE) es una subdivisión del sistema nervioso autónomo que se encarga de controlar directamente el aparato digestivo. Se encuentra en las envolturas de tejido que revisten el esófago, el estómago, el intestino delgado y el colon y constituye el objeto principal de estudio de la neuro-gastroenterología. El SNE es bastante grande y está compuesto por una red de aproximadamente cien millones de neuronas – la milésima parte de las del cerebro -repartidas por toda la longitud del tubo digestivo. Es además, un sistema muy complejo, consistente en una red neuronal capaz de actuar independientemente del encéfalo, de recordar, aprender por lo que se refiere frecuentemente a él como el “segundo cerebro”. Se trata de un sistema organizado sistemáticamente y con capacidad de operación autónoma, comunicado con el sistema nervioso central a través de los sistemas simpático y parasimpático y de una extensa red endocrina por la que se envía información motora al mismo intestino y sensitiva al Sistema Nervioso Central, sobre todo al hipotálamo que es donde se originan las sensaciones de hambre y saciedad. Las neuronas del SNE forman los plexos mientérico y submucoso. Los estímulos físicos producidos por la distensión del estómago por ejemplo por agua o un globo inflándose no producen sensación de saciedad por lo que la teoría de la distensión gástrica como disparador de la saciedad consciente, no tiene actualmente sustento científico y eso sustenta el hecho que una persona puede seguir comiendo a pesar de haber alcanzado el nivel de saciedad.

Cuando tenemos la «SENSACIÓN DE HAMBRE»  ésta forma parte del «SISTEMA INTEROCEPTIVO» o sea relacionado a sensaciones provenientes de nuestro medio interno y se debe a varios factores y, por ejemplo, puede simularse estimulando con descargas eléctricas los lugares correctos del cerebro que hace que los interoceptores se disparen y le dicen al consciente que hay hambre y que debemos comer. El sistema interoceptivo no trabaja permanentemente de la misma manera. Un ejemplo baste:
Normalmente no somos conscientes de los latidos del corazón porque el sistema interoceptivo que capta el movimiento del órgano está en reposo y simplemente se mantiene vigilante de que las cosas «vayan bien». Cuando, por el contrario, sufrimos un periodo de estrés, entonces si percibimos el latido cardiaco y lo traducimos conscientemente como «taquicardia» o palpitaciones y eso ocurre por que el sistema nos transmite información para tomar decisiones como atacar o huir de acuerdo a las circunstancias pero que son esenciales para conservar la integridad del organismo.

Cuando tenemos hambre lo que tenemos es una mezcla de varias sensaciones y decisiones emocionales:  Primero está el mecanismo del hambre destinado a mantener la integridad física del individuo y, en última instancia de la especie. Pero hoy día esa sensación es extraña en el mundo civilizado ya que se necesita al menos 20 horas de ayuno completo para realmente empezar a experimentarla. • En segundo lugar tenemos el llamado «apetito» que es una sensación un poco extraña que nos inclina a comer ciertos alimentos por razones totalmente emocionales y • En tercer lugar lo que en inglés se conoce como «foodcraving» y que las personas refieren frecuentemente como «ansiedad» aunque no tiene nada que ver con el fenómeno psíquico de la ansiedad ni se calma con ansiolíticos. Actualmente se ha demostrado que es causado por las hormonas derivadas del tejido adiposo o adiponectinas, como trataremos en uno de nuestros boletines (ver boletín en).

John R. Brobeck

La modulación del apetito se da en el hipotálamo y se ha demostrado desde 1943 por parte de John R. Brobeck quien demostró que produciendo lesiones en el hipotálamo ventro-medial se provoca ingesta excesiva y obesidad en ratones de laboratorio. Asimismo la lesión del segmento lateral produce desinterés total por los alimentos y anorexia que lleva al animal de laboratorio a la muerte. Estos experimentos han podido ser comprobados en seres humanos que han sufrido embolias o lesiones isquémicas en esas áreas. Hay dos conceptos que nos hablan del equilibrio metabólico en que la mayor parte de las personas viven en forma cotidiana: 1. La Homeostasia que es la tendencia al equilibrio o estabilidad orgánica con conservación de las constantes fisiológicas y, en relación a la conservación de las reservas energéticas, se traduce en la conservación del peso corporal estable de un día para otro y a lo largo de cortos periodos. Esto lo observamos en la mayoría de las personas que mantienen un peso determinado a lo largo de varios años o incluso toda su vida adulta siendo que, de hecho, los aumentos o disminución de peso se dan lentamente.

Nadie aumenta dos kilos en un fin de semana como no sea por retención de líquido y este aspecto es importante en los planes nutricionales porque nos hace ver que una persona que aumenta un kilo de peso siempre es porque ha comido más de lo prescrito durante varios días.

Tomemos en cuenta que un kilo de grasa equivale a 9000 Calorías o sea a lo largo de una semana a un exceso de más de 1000 Calorías diarias. No nos dejemos engañar por los que nos dicen que aumentaron un kilo porque salieron a comer con su pareja y solamente consumieron dos porciones de pizza.

Por otro lado tenemos la llamada «Homeorresis» que es el aspecto dinámico de la homeostasia y hace referencia a los sistemas que subyacen en la homeostasis. En otras palabras, los sistemas en homeostasis no son estáticos en cuanto a la composición de los tejidos y su contenido de diversas sustancias. Un ejemplo: cuando pensamos en el hueso, nos imaginamos un tejido inerte que se forma lentamente a lo largo de varios años y, una vez formado, no tiene cambios. Nada más lejos de la verdad, en realidad el hueso es un tejido metabólicamente activo que constantemente acumula y elimina sus elementos. Por ejemplo el calcio depositado en el hueso está en constante equilibrio con el calcio circulante y regula, por medio de hormonas como la parato-hormona y la calcitonina la absorción intestinal y excreción de este metal en equilibrio también con el fósforo orgánico e inorgánico o sea que interactúa constantemente con los fostatos que acumulan la energía derivada del metabolismo celular en todas las células del cuerpo. Asimismo ocurre con todos los demás elementos del cuerpo… nunca están en reposo… sino que siempre se desintegran y reforman condicionando lo que llamamos «la tasa metabólica de recambio» conocida en inglés como «turnover».

Variable: es la característica controlada del ambiente interno. Sensor (Receptor): detecta cambios en la variable y envía la información al integrador (centro de control). Integrador (Centro de Control): recibe información del sensor sobre el valor de la variable, interpreta el cambio que se ha producido y actúa para anularlo integrando datos del sensor y datos almacenados del punto de ajuste. Punto de ajuste: es el valor normal de la variable que ha sido previamente almacenado en la memoria. Efector: es el mecanismo que tiene un efecto sobre la variable y produce la respuesta. La respuesta que se produce está monitorizada de forma continua por el sensor que vuelve a enviar la información al integrador (retroalimentación).

Cuando el alimento llega al estomago, se libera una multiplicidad de transmisores que tienden a modular la cantidad final de alimentos que serán ingeridos manipulando los estímulos saciógenos. De este modo, la regulación de la ingesta se estructura en dos niveles de organización: 1. A nivel central que involucra primariamente al sistema nervioso central (SNC). 2. A nivel Periférico o sea que no involucra primariamente al SNC y en el que participa el sistema nervioso autónomo y el entérico así como múltiples hormonas secretadas tanto por los órganos digestivos como por otras glándulas como la tiroides, las suprarrenales, las gónadas y el tejido graso. El principal problema hoy en día consiste en que los seres humanos somos capaces de «IGNORAR» las señales de saciedad y continuar comiendo y se ha demostrado que ese fenómeno es el principal causante de la obesidad. Papel de La serotonina y la deficiencia de triptófano. Ver también http://drpiza.com/?p=3581 La serotonina es un neurotransmisor producido a partir del aminoácido TRIPTÓFANO: promueve el sueño , el bienestar, la saciedad e induce sentimientos de seguridad, relajación y confianza. Como un neurotransmisor, la serotonina transmite señales entre las neuronas regulando su intensidad; se produce en el cerebro, es decir, no cruza la barrera hemato-encefálica por lo que suministrarla externamente no tiene ningún efecto. Es imprescindible para el metabolismo celular del SNC y del sistema nervioso autónomo digestivo. (tabla) La serotonina es sintetizada en la neurona, tanto en el núcleo como en las terminaciones dendríticas a partir del triptófano; en su síntesis de involucran dos enzimas: triptófano hidroxilasa (TPH) y L-aminoácido aromático descarboxilasa (DDC). Una vez que el triptófano se encuentra dentro de las neuronas la primera enzima generará 5-hidroxitriptófano, mediante la adición de un grupo hidroxilo. La descarboxilasa de aminoácidos, la segunda enzima presente en este proceso, toma la 5 hidroxitriptofano y le quita el grupo carboxilo dando como resultado la serotonina o 5 HIDROXI-TRIPTAMINA. Hay evidencia de que las hormonas ováricas pueden afectar la expresión de la TPH en el ser humano, sugiriendo un posible mecanismo para la depresión posparto y el síndrome de estrés premenstrual y los cambios de humor que resultan más frecuentes en las mujeres que en los hombres. La serotonina disminuye con la deficiencia de consumo de L-triptófano en la dieta y con la edad y, cuando se produce una deficiencia en serotonina, aparecen: Alteraciones del sueño, Ansiedad, Depresión, Fibromialgia, Urgencia para la ingesta de carbohidratos de forma compulsiva (se supone que los carbohidratos de pequeño tamaño [o dulces] facilitan que el L-triptófano se transforme a serotonina, de ahí la necesidad de comerlos compulsivamente).

Aproximadamente un 90% del total de la serotonina presente en el cuerpo humano se encuentra en el tracto gastrointestinal, donde es utilizada para regular el movimiento y las secreciones enzimáticas y endocrinas del intestino. El resto es sintetizado en neuronas serotoninergicas y también puede ser encontrado en las plaquetas de la sangre y sistema nervioso central. La serotonina es metabolizada a ácido 5-Hidroxindolacético, principalmente por el hígado y éste se excreta por los riñones en su fase final.

La regulación de la ingesta puede ser comprendida a partir de señales en el. corto plazo: que regulan la ingesta actual o en el largo plazo: que regulan el peso corporal a través del tiempo a partir de señales periféricas que se originan fuera del sistema nervioso central. Los órganos responsables de la producción de estas señales son el estomago, el intestino delgado, el páncreas y las células adiposas. El principal estimulo para la liberación de estas señales es el mismo alimento que, una vez ingerido, genera estímulos saciógenos o, por el contrario, incrementan el apetito. El sitio final de acción de estos transmisores es el sistema nervioso central. Existen muchas sustancias reguladoras a nivel periférico. El denominador común de todas ellas –excepto la grelina- es su efecto anorexígeno.

El L-triptófano es necesario para producir serotonina en el cerebro y, aunque muchos alimentos lo contienen, la dieta occidental actual puede no proporcionarlo en cantidad necesaria para producir suficiente serotonina. Además, hay citoquinas relacionadas a la inflamación y el envejecimiento que dañan el L-triptófano antes de que se convierta en serotonina.
Una persona adulta necesita un mínimo de 250 mg al día para mantener el equilibrio de nitrógeno pero posiblemente se requiera cerca de 1,500 para tener una cantidad adecuada de serotonina porque su entrada en la
barrera hemato-encefálica se dificulta por competencia con otros aminoácidos.
Una dieta adecuada debe proporcionar de 1.000 a 1.500 mg/día de triptófano, formando parte de las proteínas junto a los otros aminoácidos competidores sin embargo es frecuente que las dietas
modificadas con altos niveles de oxidantes, sean deficientes en este
aminoácido esencial.

 

La Grelina

Grelina: Su efecto orexígeno la diferencia de las demás sustancia periféricas. Es producida principal- mente en el estomago, sobre todo en el fundus. Desempeña un papel importante en el comienzo de la ingesta.
Se sintetiza con el estómago vacío, aumenta previo a la ingesta y disminuye después de comer. Además de su secreción periférica, también se libera en la hipófisis y en el hipotálamo. En algunas cirugías para adelgazar en las se remueve el fundus estomacal, se reduce la concentración de grelina, observándose una mejoría de la diabetes tipo 2.

El hipotálamo es una estructura cerebral que presenta varios sectores involucrados en el control de la conducta alimentaria. Se encuentra constituido por múltiples núcleos, cada uno con funciones distintas. Existen terminaciones nerviosas que se proyectan de un núcleo a otro, produciendo un complejo entramado de señales inhibitorias o excitadoras de la ingesta.

Leptina: Este péptido, elaborado en el tejido adiposo, ejerce un rol fundamental en la regulación en el largo plazo de la ingesta. Atraviesa la barrera hemato-encefálica y se une a receptores en el hipotálamo, actuando como antagonista del neuropéptido Y (orexígeno) y como agonista de la pro-opio melanocortina (anorexígeno). La terapia hormonal con leptina recombinante humana se aplica en pacientes con deficiencia genética de leptina y constituye el único ejemplo, aplicable a unas pocas familias, de tratamiento efectivo frente a la obesidad de origen genético.

Es sobre estos núcleos donde actúan los estímulos periféricos, habiendo atravesado previamente la barrera hemato- encefálica. El pasaje a través de esta membrana puede realizarse mediante mecanismos saturables (como lo hace la leptina) o no saturables (como lo hace el neuropéptido Y). En el caso de sustancias con mecanismos saturables, la barrera hematoencefálica tiene la capacidad de regular el ingreso al sistema nervioso central. Globalmente, a partir de este complejo sistema de regulación se modula el resultado final: elegir comer o no comer, y en qué cantidad y calidad hacerlo.

  • Incretinas: Son hormonas producidas por células L intestinales de las porciones alta y baja del intestino, como respuesta a la llegada de alimentos. Además de su efecto anorexígeno, tienen un rol fundamental en la estimulación de la secreción de insulina.

La vida media de estas hormonas es muy corta, ya que tienen una inactivación muy rápida (en 1 a 2 minutos) catalizadas por la enzima dipeptidilpeptidasa-4 (DPP-4).
Actualmente, en el mercado se comercializan drogas inhibidoras de las DPP-4, para ser administradas por vida oral, indicadas para el tratamiento de la diabetes tipo 2.

Algunos ejemplos de estas drogas son
la sita-gliptina, la vildagliptina y la saxagliptina. Dado que estas drogas tienen la capacidad de reducir el vaciamiento gástrico y de producir saciedad, tendrían un rol en el tratamiento de la obesidad. Se encuentran en curso diversos ensayos clínicos para su aprobación para esta ultima indicación.

Las drogas para la obesidad actúan sobre blancos moleculares en el SNC, estimulando receptores con funciones anorexígenas o bloqueando los que tienen acción orexígena. Se describirán los principales mediadores de importancia desde el punto de vista farmacológico.

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