La Cocaina

La Cocaína

La coca es uno de los estimulantes de origen natural más antiguos, más potentes y más peligrosos que existen. Es originaria de Suramérica y ya tres mil años antes de Cristo, los Incas masticaban hojas de coca para acelerar el latido de sus corazones y de su respiración, para aumentar su fuerza y mejorar el rendimiento corporal en los escasos aires en las altas montañas.

Inicialmente los indios solamente mascaban hojas de coca sólo durante ceremonias religiosas. Pero, cuando los soldados españoles llegaron, en el siglo 16, empezaron a dársela a los esclavos indígenas que trabajaban las encomiendas en las minas de plata para hacerlos más fáciles de controlar y explotar y de esa manera les crearon la adicción.

Durante el siglo 19 la coca llegó a Europa y la cocaína fue por primera vez extraída de las hojas en 1859 por el químico alemán Albert Niemann y en unos 20 años más empezó a hacerse popular en la comunidad médica para el tratamiento de la depresión y la impotencia sexual, objetivos para los que fue utilizada por Sigmund Freud quien usaba la droga personalmente y fue el primero en promover su uso como un tónico general y enervante.

La cocaína es una droga estimulante poderosamente adictiva  y aunque los médicos la usaron mucho tiempo como anestesia local para algunas cirugías, actualmente es una droga ilegal en prácticamente el mundo entero.

La cocaína comercial es un polvo fino blanco cristalino y los distribuidores a veces la mezclan con otras cosas como almidón de maíz, polvo de talco o harina para aumentar las ganancias. Ellos también la mezclan con otras drogas como la meta-anfetamina.

La forma más común de utilizarla es inhalada por la nariz (narizazo) y luego se la restriegan en las encías. Otros disuelven el polvo en agua y se lo inyectan al torrente sanguíneo y algunas personas se inyectan una combinación de cocaína y heroína, llamado “Speedball”.

Otro método popular de uso es fumar la cocaína procesada para hacer un cristal de piedra (también llamado “freebase cocaine”). El cristal es calentado para producir vapores que son inhalados por los pulmones. Esta forma de cocaína es llamada “Crack”, la cual se refiere al sonido de crepitación que hace la roca cuando es calentada.

Las personas que usan la cocaína en un 80% de los casos terminan adictos al producto y la necesitan compulsivamente a partir de unas cuantas inhalaciones requiriendo al poco tiempo, una dosis cada vez más alta para mantener su estado de intoxicación que se les hace necesario. Veamos por qué

La cocaína aumenta los niveles de un mensajero químico o neuro-transmisor natural llamado dopamina en los circuitos que controlan el placer y el movimiento en el cerebro. Este normalmente libera la dopamina en respuesta a los llamados «REFLEJOS CONDICIONADOS» o  posibles recompensas, como el olor de comida o el olor de una flor o un perfume o las feromonas sexuales de su pareja.

Después de liberada por una célula nerviosa hace su efecto sobre otra célula que recibe el estímulo y la dopamina se recicla en la célula que la liberó, eliminando la señal hasta que se produce otro estímulo.

La cocaína evita que la dopamina se recicle causando acumulación de cantidades excesivas de la sustancia la cual altera las comunicaciones normales del cerebro y causa el efecto estimulante excesivo con aparición de alucinaciones y aumento de la actividad y de los sentidos  de la persona. Este efecto se vuelve adictivo y, al poco tiempo, el paciente no puede sobrevivir sin la droga. O al menos eso piensa.

Los efectos de la cocaína para la salud a corto plazo incluyen una falsa sensación de felicidad y energía extrema con aumento del estado de alerta hipersensibilidad de la vista, el sonido y el tacto, irritabilidad, paranoia—desconfianza extrema de otros sin razón y temor de ser atacado.

Algunas personas afirman que la cocaína les ayuda a realizar tareas físicas y mentales simples más rápidamente, aunque otros experimentan el efecto opuesto. Cantidades grandes de cocaína puede llevar a comportamiento extraño, impredecible y violento.

Los efectos aparecen casi inmediatamente y desaparecen entre 15 minutos y una hora, dependiendo de la dosis y el método de consumo.

Cuando es inyectada o fumada produce efectos más rápida y fuertemente pero menos duraderos que cuando es inhalada.

Otros efectos para salud incluyen vasoconstricción a largo plazo o sea que las arterias se contraen aumentando la presión arterial, pupilas dilatadas, náuseas y vómitos, elevación de la temperatura corporal  y taquicardia con inquietud generalizada e irritabilidad importante.

A largo plazo se produce anosmia o pérdida de la capacidad de oler, hemorragias nasales frecuentes, obstrucción y goteo nasal y problemas con la deglución de los alimentos los cuales se vuelven insípidos.

El consumo prolongado lleva a deterioro severo de los intestinos y del corazón por reducción del flujo sanguíneo, sin dejar de lado los riesgos asociados a la intoxicación por contaminantes que se incluyen en los paquetes comerciales de cocaína, sobre todo los de bajo precio.

La inyección lleva a un riesgo de contraer el VIH o hepatitis C y otras enfermedades transmitidas por la sangre.

Sin embargo, incluso las personas que la  usan inhalada  tienen estadísticamente un mayor riesgo de contraer VIH o hepatitis porque la cocaína puede llevar a un comportamiento sexual riesgoso con una pareja infectada. Según las investigaciones, la cocaína perjudica la función de las células inmunes y promueve la reproducción del virus VIH por lo que las personas que la usan y que son infectadas con el VIH también aumentan su riesgo de tener una co-infección con la hepatitis C y otras infecciones oportunísticas, dificultando el resultado de los tratamientos.

Otros efectos a largo plazo del uso de la cocaína incluyen la desnutrición, porque la cocaína disminuye el apetito, y trastornos del movimiento, similares a  la enfermedad de Parkinson e incluso esta enfermedad puede ocurrir más frecuentemente en los adictos a la cocaína después de años de uso.

Sí, una persona tiene una sobredosis de la cocaína se produce una reacción tóxica que resulta en síntomas graves y dañinos o la muerte. Una sobredosis puede ser intencional o accidental.

La muerte causada por una sobredosis puede ocurrir la primera vez que se usa cocaína o en personas que la usan prolongadamente y desarrollan «TOLERANCIA» o sea que sienten que «NO LES LLEGA» y entonces consumen mayores cantidades.

Combinarla con alcohol es particularmente riesgoso y puede llevar a una sobredosis, lo mismo que las mezclas con heroína o meta-anfetamina.

Recordar que la cocaína es una droga estimulante poderosamente adictiva y que frecuentemente la que puede comprar en la calle está mezclada con almidón de maíz, polvo de talco o harina para aumentar las ganancias o, en el peor de los casos con el estimulante meta-anfetamina.

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