EHNA o hígado graso no alcoholico

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El Hígado graso no alcohólico es el término usado para la acumulación de grasa en las células hepáticas de personas que no toman o consumen poco alcohol.

Etapas del daño progresivo al hígado en el EHNA. La mayor parte de las personas no pasan de la primera o segunda etapa y en ellas el hígado conserva capacidad para funcionar razonablemente
Etapas del daño progresivo al hígado en el EHNA. La mayor parte de las personas no pasan de la primera o segunda etapa y en ellas el hígado conserva capacidad para funcionar razonablemente

El doctor Giulio Marchesini de la Universidad de Turín en Italia, publica en la prestigiosa revista American Journal of Gastroenterology del año 2005, una revisión del tema en la que informa que esta enfermedad está avanzando a pasos agigantados en el mundo desarrollado. 

Como factores relacionados se citan:

  • Sobrepeso u obesidad. Cuanto mayor sea su sobrepeso, mayor será su riesgo.
  • Prediabetes (resistencia a la insulina)
  • Diabetes tipo 2
  • Colesterol alto
  • Triglicéridos altos
  • Hipertensión arterial
  • Una pérdida rápida de peso y una mala dieta
  • Cirugía de bypass gástrico o intestinal
  • Enfermedad intestinal como la enfermedad de Crohn o la Colitis
  • Ciertas medicinas como los bloqueadores de los canales de calcio y algunos medicamentos para tratar el cáncer

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Se calcula que afecta a más del 20% de la población de los países industrializados. Esta enfermedad, en la mayor parte de las personas, no causa síntomas ni complicaciones y normalmente no avanza más allá del nivel 2. Sin embargo, en un número pequeño pero no despreciable de casos, puede causar la aparición de cicatrices en el tejido hepático que conocemos corrientemente como cirrosis y puede progresar hasta una insuficiencia hepática grave y la muerte.

Una idea de cómo se produce la obtenemos del conocido PATE DE FOI-GRAS que en francés significa Hígado Graso ya que este producto, conocido también como Pie o pastel de Estrasburgo se obtiene haciendo que los gansos desarrollen hígado graso antes de sacrificarlos y para ello, los sobrealimentan con granos de maíz y otros cereales en forma forzada utilizando una sonda. O sea que posiblemente nuestro hígado graso se produce de la misma manera “COMIENDO EN EXCESO” y sobre todo en exceso de carbohidratos.

En realidad lo que ocurre es la acumulación de ácidos grasos y triglicéridos en las células hepáticas o hepatocitos. El consumo de alcohol es una causa importante de hígado graso y es un factor que siempre debe considerarse ante un paciente con esta enfermedad e incluso, cantidades moderadas de alcohol, cuando se consumen en forma diaria o frecuentemente, pueden conducir a la condición ya que el hígado de diferentes personas tiene diversa capacidad para procesar el alcohol y por lo tanto, para resistir su ataque.

En el caso del hígado graso no relacionado al consumo de alcohol se sabe que la acumulación de grasa produce inflamación de las células hepáticas y, aunque la causa no se conoce, se sabe que hay algunos mecanismos importantes en el desarrollo de la enfermedad y entre ellos el llamado SINDROME METABOLICO o resistencia a la insulina, sobre todo cuando se asocia con una dieta defectuosa (casi todos los pacientes con ese síndrome son comedores compulsivos de carbohidratos y tienen exceso de peso) asociada a estrés oxidativo (que dicho en términos sencillos corresponde a un desbalance entre ácidos y álcalis en la dieta y una incapacidad del metabolismo para controlar los procesos de oxidación que producen cantidades de radicales libres o peróxidos) que promueve la liberación de ciertas sustancias llamadas citokinas proinflamatorias (también denominadas citocinas) que son proteínas que regulan la función de las células. Son los responsables de la comunicación intercelular, inducen la activación de sustancias específicas en las  membranas celulares, estimulan o retardan la multiplicación celular y la diferenciación celular, quimiotaxis, crecimiento y modulación de la secreción de inmuno-globulinas.

Higado normal (recuadro grande) y con grasa (recuadro pequeño)
Higado normal (recuadro grande) y con grasa (recuadro pequeño)

Son producidas fundamentalmente por los linfocitos y los macrófagos (células pluripotenciales de la sangre), aunque también pueden ser producidas por otros leucocitos o glóbulos blancos, las  células de la cubierta interna de los vasos sanguineos, epitelios y del tejido conjuntivo o mesodermo. Según la célula que las produzca se denominan linfocinas (linfocito), monocinas (monocitos, precursores de los macrófagos) o interleucinas (células hematopoyéticas).

Su acción fundamental es en la regulación del mecanismo de la inflamación. Hay citocinas pro-inflamatorias y otras anti-inflamatorias y la cantidad de ambas depende mucho de estado de estrés metabólico y psicológico al que se somete la persona y también al tipo de ácidos grasos que consumimos siendo que los del tipo Omega tres, promueven las anti inflamatorias.
El hígado graso se asocia con factores de riesgo como la obesidad, la diabetes o prediabetes (síndrome metabólico), el aumento del colesterol o triglicéridos en la sangre, el sexo femenino, los ovarios poli-quísticos, los trastornos menstruales y la falta de ejercicio o sedentarismo.

En Chile, un estudio realizado por el Departamento de Gastroenterología de la Pontificia Universidad Católica muestra que la prevalencia de hígado graso en la población general de Santiago es 23%.
La mayoría de las personas con hígado graso no van a desarrollar consecuencias graves de la enfermedad y solo un 20% de las personas tendrán fibrosis en la biopsia hepática indicando que se pueden producir grados más avanzados de la enfermedad, incluyendo la cirrosis hepática y el hepatocarcinoma o cáncer del hígado, siendo que es el hígado graso es probablemente la causa más frecuente de cirrosis en personas no alcohólicas (aquellas cirrosis en que no se conce la causa).

El tratamiento del hígado graso consiste fundamentalmente en bajar de peso y aumentar la actividad física puesto que la obesidad y el sobrepeso, los principales factores de riesgo, son modificables mediante cambios en el estilo de vida. Otras recomendaciones incluyen evitar el consumo de alcohol y el consumo de medicamentos innecesarios y, cuando sea necesario consumir cualquier medicamento, advertir al médico que se padece de esta enfermedad y que si el medicamento tiene efectos HEPATO-TOXICOS es mejor buscar una alternativa o tomarlos CON MUCHA PRECAUCION.

DIETA-Y-EJERCICIO

Algunos medicamentos parecen ayudar al menos parcialmente y entre ellos destaca la METFORMINA que se usa normalmente para el tratamiento de la diabetes y del síndrome metabólico, acompañada de ácidos grasos OMEGA 3 (2 gramos por día), de VITAMINA E en altas dosis y otros como la PIOGLITAZONA 15  O 30 MG (ACTOS DE LA COMPAÑÍA LILLY que es una fármaco antidiabético, activo por vía oral, de la familia de las tioazolidindionas también llamadas ” sensibilizantes insulínicos”.

La pioglitazona no es tóxica para el hígado y no guarda ningún parentesco con otros medicamentos antidiabéticos orales como las biguanidas o las sulfonilureas. Este producto actúa específicamente sobre la resistencia insulínica, una patología que se cree es la responsable de la diabetes mellitus no dependiente de insulina y de la hipertensión que suele afectar a estos pacientes. El tratamiento con pioglitazona mejora de forma significativamente el control de la glicemia y se administra sola o asociada a insulina, metformina o sulfonilureas).

La Silimarina, principio activo de la planta Silybum Marianum, popularmente conocida como Cardo Mariano, es una de las sustancias más poderosas y protectoras que se conocen, como por ejemplo la protección que ejerce contra la grave intoxicación producida por la seta venenosa Amanita falloides que causa la muerte en un 30% de sus víctimas o una severa intoxicación por la reacción en cadena de los radicales libres a nivel del hígado.

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Cardo Mariano producto empleado para mejora el funcionamiento del hígado desde hace mucho tiempo

Quizás el efecto más interesante de la Silimarina sobre el hígado sea su capacidad de estimular la síntesis de proteínas. Esta estimulación favorece la capacidad del hígado para reemplazar las células dañadas por las nuevas, pero también es interesante saber que no produce el mismo efecto sobre los tejidos malignos. Estas son buenas alternativas terapéuticas pero no debemos perder de vista el principal objetivo del tratamiento que es MANTENER O RECOBRAR UN ESTILO DE VIDA SALUDABLE con dieta adecuada y ejercicio físico.

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