La Salud en la Historia

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Este cumulo de pequeños artículos es el resultado de un proceso de investigación que nos dará pie a una nueva serie de comentarios cortos  con el tema de “LA SALUD EN LA HISTORIA” publicado inicialmente en nuestro Facebook en la que iremos analizando diversos épocas importantes y hasta fechas que marcaron cambios  en el campo de la atención de la salud y conste que no digo EN LA MEDICINA ya que desde siempre el cuidado de la salud ha trascendido las fronteras de la ciencia médica propiamente dicha.
Sigmund Freud, el controversial, dijo que nadie puede escribir sobre la historia sustrayéndose de su propia realidad y entorno.

O sea que al escribir sobre hechos del pasado somos como un viajero en el tiempo que en primer lugar, ya sabe como resultaron las cosas y en segundo lugar, no puede desprenderse de su actual bagaje de conocimientos y tecnología. O sea no puede analizar esos hechos con objetividad.

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Agrego yo que posiblemente eso es lo que hace que no exista UNA HISTORIA, sino muchas dependiendo siempre del color del cristal con que se mire y no trataré en esta serie de evitar eso, aparte que es imposible, sino al contrario, intentaré poner en cada uno de los relatos toda la pasión y fuerza que pueda pero al mismo tiempo haré mi mejor esfuerzo para investigar los orígenes de cada dato agregado intentando que sean lo más fieles posibles a lo que realmente ocurrió.

El formato será de una TABLA DE TIEMPO (time table) para los que leen en Internet o sea que tomaremos una fecha o periodo y trataremos de manejarlo como una noticia o reportaje incluyendo algunos hechos notables relacionados con otros temas para ubicarnos mejor en el contexto del tema.

Espero que los siguientes comentarios les sean útiles y que si no lo son, me lo hagan saber o al menos perdonen la intromisión en un tema para el que no me formado académicamente.

# 1 (a manera de introducción) El hombre un animal curioso.

La palabra CURIOSO según el diccionario de la real academia tiene múltiples significados entre ellos “aquel que se interesa por las cosas”, también “el que realiza algo con excelencia” “el que es limpio y aseado” o el “que tiene una habilidad para realizar un oficio o practicar algo especial”.

“Que curioso” (frase favorita del ex-presidente de Costa Rica y colega Abel Pacheco) nos lleva a pensar en alguna característica que defina al se humano y nos salta a la mente la palabra “curioso”, en todas sus acepciones.
Un animal, como un gato, puede ser curioso en el sentido de interesarse por las cosas que lo rodean, pero nunca ni este admirable felino ni ningún otro animal podrá llenar todos los alcances del término. Nunca verán ustedes a un animal, por desarrollado o inteligente que parezca, ser capaz de analizar su entorno y modificarlo para adaptarlo a sus necesidades, O sea nunca verán a un chimpancé construir el foro romano.
Lo que hace al ser humano el líder indiscutible de la creación y no un simple producto de una evolución truncada con lagunas enormes e imposibles de eliminar, es entonces esa capacidad de ser CURIOSO y estar permanentemente analizando su entorno.
Eso es lo que caracteriza los primeros tiempos del desarrollo de la atención de la salud, el interés de evitar los estragos de la enfermedad, mejorar la condición física, intelectual y espiritual o sea su innato instinto de superación.
La moderna atención de la salud no es muy vieja, en término históricos ya que no tiene más de 200 años y, antes de eso, lo que se tenía era una mezcla heterogénea de ciencia, arte, superstición y hechicería, todo dominado por conceptos derivados de principios religiosos y temores ancestrales.
Además solo los privilegiados tenían acceso a una atención de la salud por lo menos mediocre, como lo demuestra el hecho que el príncipe Alberto de Sajonia, esposo de la reina Victoria, muriera a los 42 años de tifoidea y que Mozart perdiera a varios de sus hijos por la fiebre intestinal o gastroenteritis. Cosas que serían impensables en nuestra sociedad actual.
En los siguientes comentarios trataremos de ir dando forma a ese concepto de “homo curiosus” y analizando como las diversas épocas fueron encargándose de cuidar su salud.

# 2 “Desde que el hombre es hombre”

Con frecuencia decimos esa frase para hacer ver que algo ha estado presente desde la antigüedad pero… ¿Sabemos desde cuando el hombre es hombre?.

No cabe duda, por las dimensiones corporales, la forma del esqueleto y muchos otros rasgos que pertenecemos al ORDEN de los primates.
El nombre de “primates” fue usado por primera vez por Linneo en 1758 en su taxonomía de los animales; significa “primeros” en latín.
Linneo incluyó en su orden Primates a las personas, monos antropomorfos, monos del Viejo Mundo y monos del Nuevo Mundo, distinguiéndolos del resto de los mamíferos, a los que llamó “Secundates” (segundos) y de todos los demás animales, los “Tertiates” (terceros).
Con esto quiso decir que los monos son los animales más semejantes a los humanos y que, todos juntos son los organismos “primeros” en la escala zoológica o los más completamente desarrollados del reino animal pero en ningún momento dijo que los monos eran antepasados de los humanos ya que esto surgió al proponerse las ideas de la evolución un siglo después con Darwin en 1859.
En definitiva, no sabemos desde cuando el hombre es hombre y se piensa que los hallazgos de seres antropoides que datan desde 3 millones hasta 500 mil años atrás, constituyen los primeros seres humanos. Pero esto no importa para nuestro relato, ya que no tenemos forma de saber como esos seres se enfermaban (con excepción de enfermedades o accidentes de los huesos hallados) ni mucho menos como resolvían sus problemas de salud.
Por ejemplo podemos deducir que en la antigüedad, cerca de 10 mil años antes de Cristo, ya se conocía la obesidad como lo prueban alguna estatuas como la VENUS DE WILLENDORF proveniente de la edad de piedra y en la que la cintura tendría una circunferencia de más de 130 centímetros si es que la estatura fuera de 145 cm. como se deduce de otros documentos.
Realmente todo esto de la prehistoria es interesante, pero no nos detendremos más en algo que solo podemos deducir en forma indirecta. Solo agregaré que desde que el hombre es hombre existen las enfermedades y posiblemente los intentos por curarlas o explicarlas con teorías mágicas o supersticiones, pero es es asunto de la paleontología y son complicaciones en las que no me interesa entrar.

 # 3 Las primeras civilizaciones “Los dioses nos castigan o premian”

Concepto de enfermedad en la antigua Mesopotamia.

Todas las enfermedades son castigos. El enfermo es culpable, por la violación de un tabú o de alguna ley religiosa, o por haber ofendido al brujo o hechicero que le ha enviado una maldición. En todo caso se trata de fenómenos sobrenaturales por lo que, el diagnóstico y tratamiento re-quieren medios y ritos mágicos o religiosos.
Un sumerio inventó la rueda. Los artesanos neolíticos descubrieron cómo extraer cobre a partir de minerales de óxido por calentamiento con carbón vegetal. Luego, alrededor del 3100 A.C., los trabajadores del metal descubrieron que el cobre es mejorado mediante la unión con el estaño. La aleación resultante, es el bronce, era más duro que el cobre y proporciona un borde con corte más afilado y permite la construcción de arados que facilitan la agricultura.
Los sumerios, pueblo semi-nómada de agricultores Llegaron a Mesopotamia en el año 3500 a.C. y se mezclaron con la población para construir la primera civilización de la historia. Es allí donde un artesano observó el rodar de los troncos colina abajo y logró construir una carreta con dos ruedas y un eje bajo la vigilancia de los personajes más importantes de la ciudad de Ururk, los sacerdotes, brujos o chamanes que se encargaban, entre otras cosas, de conjurar a los dioses para ayudar en el tratamiento de los enfermos y preparar brebajes con hojas, raíces y restos de animales (sobre todo insectos) para «curar» o prevenir las enfermedades como traumatismos, heridas de la guerra, la posesión por un espíritu, la pérdida del alma, el “mal de ojo”, el “susto” y otras más.
La vida era de corta duración y un hombre de 30 años era ya viejo para los estándares de la época. La mortalidad infantil y perinatal alcanzaba casi el 50% y las mujeres morían en el parto en una de cada 10 ocasiones. O sea que una mujer podía tener su primer embarazo cerca de los 11 a 13 años y seguir pariendo sin descanso cada año, por lo que casi todas las mujeres morían como consecuencia de complicaciones en alguno de sus múltiples partos.
Ya había comadronas o parteras y la mujer daba a luz en posición inclinada.
Aún las lesiones traumáticas, como las heridas de guerra así como las complicaciones del embarazo o hasta la mordedura por animales como el jaguar o la víbora, para el hombre primitivo estaban llenas de elementos mágicos o sobrenaturales.
Se conocía ya el bocio, el hipotiroidismo, el raquitismo y la falta de vitamina C o escorbuto y la agrupación de muchas personas en las ciudades primitivas de Ururk, Ur, Eridu, Kish y Lagash, favoreció el contagio de enfermedades y la aparición de las primeras epidemias.
La alimentación se basaba en la carne de los primeros animales domesticados como cabras, ovejas y bueyes pero también conocían el pan y lo preparaban con levadura en hornos de barro.

# 4 La medicina en la Biblia

Lo que la Biblia dice acerca de los doctores y la medicina

En breve examinaremos ciertos versículos que son malentendidos como si prohibieran la asistencia médica. Pero muchas otras escrituras o muestran la neutralidad de Dios con respecto a la medicina, o se inclinan hacia el uso de medicinas como apropiado.

La primera operación en la Biblia se dice que fue realizada por el mismo Dios cuando extrajo la costilla de Adán para formar a la primera mujer, o sea a Eva, pero realmente la primera mención de un procedimiento quirúrgico realizado por humanos sobre un ser humano fue la cirucuncisión que en el Génesis 17:10-14 es ordenada a Abraham por el mismo Dios. De ahí en adelante ser circuncidado era un requisito para todo varón judío y los rabinos se volvieron los primeros cirujanos judíos y hasta la fecha la siguen practicando a todos los niños recién nacidos.

En Génesis 50:2 se dice “Los médicos estaban al servicio de José en Egipto” Y la palabra médicos aquí es la misma usada en referencia a los “sanadores egipcios”.

Proverbios 17:22 declara, “Gran remedio es el corazón alegre” o sea que se estimula la felicidad como una forma de curar las enfermedades dando origen a la medicina psicosomática. El profeta Isaías (38:21) siguiendo la directiva de Dios prescribe una cataplasma para la llaga de Ezequías.

Jeremías 8:22 en la declaración sobre Galaad recomienda acudir a los médicos y el mismo Jeremías (30:13) dice que la falta de medicina conlleva a pérdida de la salud y en 51:8 dice que la medicina es la manera para que Babilonia sea sanada.

Ezequiel 30:21 habla del brazo quebrado de faraón que no fue curado porque no fue vendado. Este pasaje da origen bíblico a los tratamientos ortopédicos que ya ean practicados rutinariamente por los médicos egipcios. El mismo autor en el capítulo 47:12 muestra que la medicina curativa será hecha de las hojas de árboles que son regados por las aguas que salen del nuevo templo en la nueva Jerusalén.

En el Evangelio Jesucristo dijo: “No son los sanos los que necesitan médico sino los enfermos” (Lucas 5:31). Además Jesús cita el proverbio: “¡Médico cúrate a ti mismo!”, y lo aplicó a si mismo.

Colosenses 4:14 se llama a Lucas como “el querido médico”, mostrando que era médico de profesión. La Biblia en ningún lugar declara que Lucas dejó de usar sus habilidades y conocimientos de medicina.

La Biblia condena a los médicos que confiaban en dioses paganos, amuletos, conjuros y otras formas de magia o superstición. El rey Ocosías buscó al dios de Akron, para ver si se iba a recuperar de una enfermedad, muy parecido a lo que el rey Saúl hizo con la adivina de Endor antes de su batalla final.

En los Evangelios encontramos el episodio de la mujer «hemorroisa»  hija de Jairo (ver video) que curó Jesucristo. En el segundo libro de los Profetas se encuentra una breve descripción del prolapso rectal y en el Deuteronomio y en el libro de Samuel aparecen referencias concretas acerca de las hemorroides, consideradas como una consecuencia de la ira de Dios contra los Filisteos por haber robado el Arca de la Alianza tras su victoria contra los judíos: «La mano de Jahvé pesó grandemente sobre los de Azoto, y los desoló e hirió con tumores» (I Sam., 5,6.) «Los que no morían eran heridos de tumores y los desesperados gritos de la ciudad subían hasta el cielo» (I Sam., 5, 12.) (Deut. 28, 27)

Jesus curó a la mujer afectada de hemorroides diciendo “tu fe te ha salvado”

«Jehová te herirá con las úlceras de Egipto, con almorranas, sarna, tina, de las que no curarás, os castigará con úlceras, como castigó a Egipto, y os castigará también con hemorroides, de una picazón incurable, en la parte del cuerpo por donde la naturaleza rechaza lo que le sobra de su alimentación (Deut. 27, 27.)

Los médicos babilónicos ya en el siglo xii a. J.C. mencionan esta enfermedad, atribuyéndola a obra de magia, de dioses o de demonios, sin que dejen por ello de esforzarse en encontrarle un tratamiento local. En las tablillas de escritura cuneiforme de la biblioteca de Asurbanipal se hallan datos curiosos acerca de este padecimiento.

En síntesis la Biblia está llena de consejos sobre la salud y la medicina y sobre todo sobre la salud pública y la prevención de las enfermedades. Podemos deducir que la práctica de esas disciplinas eran parte fundamental en la vida del pueblo judío y en los pocos años que el Nuevo Testamento nos ilustra las costumbres de los primeros cristianos.

 

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