El alcohol la obesidad y el cancer

La obesidad y el cáncer.
La nutrición y el cáncer se encuentran en dos escenarios.
Por una parte la nutrición como factor de riesgo y por la otra las consecuencias nutricionales de los tumores y sus tratamientos

Dr Manuel E. Piza

La Asociación Americana de Oncología Clínica (ASCO) publica una advertencia sobre la asociación del consumo de alcohol, el exceso de peso y el cáncer, demostrando que las personas con importantes sobrepesos y, aún en pequeñas cantidades, el uso de bebidas embriagantes puede aumentar la frecuencia de ciertos tumores.

Con respecto a la obesidad, el Instituto Nacional del Cáncer de ese mismo país, la establece como un factor de riesgo definitivo  el exceso de peso, cuando el INDICE DE MASA CORPORAL supera los 35 Kg por metro cuadrado (IMC= PESO EN KILOS DIVIDIDO POR EL CUADRADO DE LA ESTATURA EN METROS) establece la relación entre la obesidad y los siguientes tipos de cáncer (calcular su índice de masa corporal).

  • Cáncer de endometrio: Las mujeres obesas tienen de dos a cuatro veces más probabilidad que las mujeres de peso normal de presentar cáncer de endometrio (cáncer del revestimiento del útero), y mujeres extremadamente obesas tienen casi siete veces más probabilidad de presentar los más comunes de los dos tipos principales de este cáncer. El riesgo de cáncer de endometrio aumenta con el aumento de peso en la edad adulta, especialmente en mujeres que nunca han usado la terapia hormonal para la menopausia.
  • Carcinoma de esófago: Las personas que tienen exceso de peso o que son obesas tienen la doble probabilidad que las personas de peso normal de presentar un tipo de cáncer de esófago llamado adenocarcinoma esofágico, y en las personas con IMC superior a 45 esa probabilidad más de cuatro veces.
  • Cáncer gástrico de la parte superior o cardias: Los obesos tienen la doble probabilidad que las personas de peso normal de presentar cáncer en la parte superior del estómago, es decir, la parte que está más cerca del esófago.
  • Cáncer de hígado: Los obesos tienen doble probabilidad que las personas de peso normal de presentar este tipo de cáncer y la asociación entre la obesidad y el cáncer de hígado es mayor en los hombres que en las mujeres.
  • Cáncer de riñón: Casi el doble de probabilidad de este tumor se dan entre los obesos que entre personas de peso normal, sobre todo el tipo llamado «de células renales» o hipernefroma que es la forma más común. Esta asociación es independiente de su relación con presión arterial alta que también es un factor de riesgo para el cáncer renal.
  • Mieloma múltiple (tumor de la sangre que se origina en la médula de los huesos): En comparación con los individuos de peso normal, quienes tienen sobrepeso o que son obesos tienen un aumento de un 10 a 20% del riesgo de presentarlo.
  • Meningioma (tumor benigno generalmente de las membranas que recubren el cerebro o la médula espinal): El riesgo de este tumor de crecimiento lento aumenta en casi 50 % de las personas que son obesas y en casi 20 % de las personas que tienen sobrepeso sin llegar a obesidad (IMC 25-33).
  • Cáncer de páncreas: La probabilidad es cerca de 1,5 veces de presentar cáncer pancreático, en los obesos en relación con la gente de peso normal.
  • Cáncer colorrectal (o del intestino grueso): Los obesos tienen aproximadamente 30% más probabilidad de presentarlo que las personas de peso normal y sobre todo se demuestra que en los obesos el diagnóstico por lo general es más tardío y hay mayores posibilidades de complicaciones postoperatorias. Un IMC mayor de 30 está asociado con mayores riesgos de cánceres de colon y de recto tanto en hombres como en mujeres, pero los aumentos son mayores en los hombres.
  • Cáncer de vesícula biliar: En comparación con personas de peso normal, las personas con sobrepeso tienen un ligero aumento (casi 20 %) de riesgo de cáncer de vesícula biliar, y las personas que son obesas tienen un aumento de 60 % del riesgo de cáncer de vesícula biliar (19, 20). El aumento del riesgo es mayor en las mujeres que en los hombres.
  • Cáncer de seno: Muchos estudios han indicado que, en mujeres posmenopáusicas, un IMC más elevado se asocia con un ligero aumento del riesgo de cáncer de seno (mama). Por ejemplo, un aumento de 5 unidades en el IMC está asociado con un aumento de 12 % en el riesgo. En mujeres post menopáusicas, quienes son obesas tienen de 20 a 40 % de aumento en el riesgo de presentar cáncer de mama en comparación con mujeres de peso normal. Los riesgos mayores se observan principalmente en las mujeres que nunca han usado la terapia hormonal para la menopausia y para tumores que expresan receptores hormonales. La obesidad es también un factor de riesgo para este cáncer en hombres pero, en mujeres pre menopáusicas, por el contrario, el sobrepeso y la obesidad están asociados con una disminución de 20 % del riesgo de tumores de seno relacionados con receptores hormonales.
  • Cáncer de ovario: Un alto IMC se asocia con aumento del riesgo de cáncer de ovario, especialmente en mujeres que nunca han usado terapia hormonal para la menopausia. Por ejemplo, un aumento de 5 unidades en el IMC está asociado con un aumento de 10 % del riesgo en ese tipo de
  • Cáncer de tiroides: Un IMC mayor (específicamente, un aumento de 5 unidades en el IMC) se asocia con un ligero aumento (10 %) del riesgo de cáncer de tiroides sobre todo el conocido como papilar. (
Alcohol and Cancer:

El consumo de alcohol se ha establecido como un factor de riesgo para muchas enfermedades malignas y se encuentra en el tercer lugar entre los factores controlables solamente después del consumo de cigarrillos y la exposición a elementos contaminantes ambientales.

El comité de prevención de la sociedad norteamericana de oncología clínica (ASCO) se ha propuesto una campaña para disminuir el consumo de bebidas embriagantes ya que la cantidad de alcohol consumido es determinante del daño derivado. O sea que un consumo moderado de bebidas NO DESTILADAS es compatible con una frecuencia de enfermedad igual a la de la población general o incluso puede tener efectos protectores, pero el consumo de grandes cantidades sobre todo de las bebidas con mayor contenido alcohólico es el que se asocia con aumento de la incidencia y severidad de los tumores.

Así mismo ASCO está estableciendo un liderazgo mundial en el control del consumo excesivo de alcohol y sus objetivos son:

  • Promover la educación pública sobre los riesgos del alcoholismo en relación al cáncer y a otros problemas de salud.
  • Respaldar políticas públicas en diferentes países en contra del uso del alcohol en reuniones y acontecimientos relacionados con encuentros entre políticos y oficiales de los gobiernos.
  • Restringir la provisión de bebidas embriagantes a los menores de edad.
  • Promover la prohibición de bebidas alcohólicas entre las fuerzas armadas a nivel mundial.
  • Prohibir totalmente el consumo de alcohol por parte de menores.
  • Evitar la publicidad de alcohol asociada a eventos deportivos y prohibir el uso de bebidas embriagantes durante esos eventos.
  • Endurecer las leyes contra el consumo de alcohol durante la conducción de vehículos.

El alcoholismo se asocia con cáncer de mama, de hígado, de estómago, de páncreas, de esófago, de vejiga urinaria, y otros tumores y su  consumo también se asocia con una disminución en la capacidad de sobrevivir después de una cirugía o tratamiento de cáncer por lo que constituye un factor de riesgo doble.

Aceite de onagra y otros anti inflamatorios

Un excelente antioxidante

Aceite de Onagra o Evenenig Primrose

La onagra, prímula o hierba del asno (Oenothera biennis) es una planta bianual originaria del norte de América y extendida en la actualidad por toda Europa.

El aceite, obtenido por presión en frío de sus semillas, es muy rico en ácidos grasos esenciales poliinsaturados, especialmente linoleico y gamma-linolénico que, por regular el metabolismo general, desempeñan un papel muy importante en el organismo y son precursores de diversos mediadores celulares e intercelulares (leucotrienos, prostaglandinas y tromboxanos) indispensables para la estabilidad de las membranas de las células del organismo, el desarrollo del sistema nervioso, el equilibrio del sistema hormonal y la regulación de los procesos de coagulación sanguínea.

El Vademécum de prescrip-ción de Fitoterapia recoge como Indica-ciones de la onagra las

Manifestaciones de deficiencias de la conversión de ácido linolénico en gamma-linolénico

  • Eczema atópico,
  • Ictiosis con prurito,
  • Prevención del envejecimiento cutáneo,
  • Síndrome premenstrual,
  • Enfermedades alérgicas,
  • Impétigo,
  • Eritemas,
  • Neuropatía diabética,
  • Artritis reumatoide,
  • Prevención de la arteriosclerosis y los tromboembolismos
  • Elevado riesgo cardiovascular.

Debido a las propiedades y características del ácido gamma-linolénico y de la prostaglandina E1, es bastante amplia la lista de enfermedades en que se ha aplicado con éxito el aceite de onagra. Así, el aumento de colesterol y del contenido graso de la sangre, los trastornos circulatorios (hipertensión arterial y prevención de trombosis, hemorragia cerebral e infarto de miocardio) y genitales (dismenorrea, ciclos irregulares, esterilidad por insuficiencia ovárica, menopausia), afecciones del sistema nervioso (Parkinson, esclerosis en placas, afecciones por degeneración neuronal), trastornos de la conducta (irritabilidad, nerviosismo, neurastenia, esquizofrenia) y de la respuesta inmunitaria (alergia, asma, eccema, dermatitis), procesos reumáticos y problemas dermatológicos (exceso de secreción sebácea o acné, arrugas o sequedad de la piel, fragilidad de uñas y cabello).

Los ácidos grasos esenciales

Los ácidos grasos esenciales (AGE), entre ellos el linoleico y el gamma-linolénico, son ácidos grasos necesarios para el adecuado funcionamiento de las células que, al no poder ser elaborados por el propio organismo, deben ser suministrados con la dieta. El ácido linoleico es el AGE más abundante y se halla sobre todo en los aceites vegetales, las leguminosas y las vísceras. El ácido gamma-linolénico se encuentra en la leche humana y en el aceite de onagra, vegetal que lo contiene en proporciones notables.

El papel bioquímico fundamental de los ácidos grasos esenciales es doble. Primero, son componentes vitales de la estructura de todas las membranas del cuerpo, por lo que una insuficiencia de AGE genera cambios en la conducta de todas las membranas. Y segundo, los ácidos grasos esenciales son los precursores necesarios de las prostaglandinas.

Si la dieta es insuficiente en AGE pueden generarse diversos trastornos, entre ellos, en el corazón y la circulación sanguínea, en la piel, en la inmunidad y la resistencia a la enfermedad, inflamatorios y en la cicatrización de heridas y lesiones, la reproducción y disfunciones cerebrales, así como un defectuoso equilibrio del agua en el organismo.

Varios estudios sostienen que el alcohol provoca una deficiencia de ácidos grasos esenciales. Respecto a la artritis reumatoide, los AGE son mediadores importantes de la inflamación debido a su capacidad para formar prostaglandinas, tromboxanos y leucotrienos.

La ingesta de algunos tipos de aceite puede producir una reducción o un aumento significativos de la inflamación, en función del tipo de AGE que contenga.

El ácido araquidónico es un ácido graso derivado casi en su totalidad de fuentes animales (carne, productos lácteos), que contribuye en gran medida al desarrollo del proceso inflamatorio a través de su transformación en prostaglandinas y leucotrienos PRO-INFLAMATORIOS. Por ello es que las dietas vegetarianas pueden ser beneficiosas en el tratamiento de los enfermedades inflamatorias debido a la disminución de la disponibilidad de ácido araquidónico y por tanto de su transformación.

Las personas con diferentes tipos de eccema presentan una deficiencia de ácidos grasos esenciales o un defecto en la enzima relacionada con cinc implicada en el metabolismo de los mismos, lo que produce una síntesis menor de las prostaglandinas antiinflamatorias.

El tratamiento con aceite de onagra regulariza las anomalías de los AGE y alivia los síntomas del eccema. Las dosis terapéuticas son normalmente 3 o 4 gramos diarios durante un mes, reduciéndose después a 1 gramo diario.

La administración de ácidos grasos esenciales produce una mejora significativa en muchos hombres con hiperplasia prostática benigna. Como conclusión de diferentes estudios se constata una disminución de la orina residual, lo que parece deberse a la corrección de una deficiencia subyacente de ácidos grasos esenciales. Varios autores aconsejan suplementar la dieta con aceite de onagra, a razón de una cucharadita diaria o 4 gramos.

Las prostaglandinas

Las prostaglandinas son compuestos biológicamente muy activos y sumamente importantes en el metabolismo. Se hallan en casi todos los tipos de células y son reguladores vitales que contribuyen al mantenimiento de las funciones de los diversos órganos corporales. Las prostaglandinas, por ejemplo, desempeñan un papel fundamental en el proceso de la hemostasia (detención de un proceso hemorrágico): unas inducen la agrupación plaquetaria y son potentes vasoconstrictores, mientras otras se comportan como antiagregantes y vasodilatadores.

Las prostaglandinas influyen también en la actividad del aparato digestivo,  en la liberación de hormonas sexuales, y en las contracciones uterinas y en parte son responsables de los dolores y molestias menstruales.

Todo eso serían las “prostaglandinas malas”. Pero, al igual que sucede en el caso del colesterol, también las hay buenas, por ejemplo la prostaglandina E1 (PGE1), formada a partir del ácido gamma- linolénico, ingrediente activo de los aceites vegetales y del aceite de pescados de agua muy fría.

La PGE1, entre otras acciones, dilata los vasos y mejora la corriente sanguínea, reduce la presión sanguínea a límites normales, ayuda a prevenir la acumulación de colesterol, permite una mayor eficacia a la insulina, inhibe la trombosis, contrarresta las inflamaciones y controla la artritis, ayuda a regular la función cerebral, inhibe la proliferación anormal de células y regula el sistema de inmunización, y alivia los síntomas físicos y mentales del síndrome premenstrual y de la menopausia.

 

tranquilizantes o Ansiolíticos

Los tranquilizantes o Ansiolíticos

Todos los seres humanos y sobre todo los que vivimos en un mundo complejo y lleno de estrés como el moderno, padecemos de un cierto grado de ansiedad. No solamente es normal sino que es necesaria como mecanismo de defensa ante posibles ataques del ambiente. La reacción de ansiedad nos prepara para defendernos.

No se conoce con exactitud la fisiología de la ansiedad aunque se relaciona con alteraciones bioquímicas sobre el sistema límbico .

El sistema límbico no es una estructura en si mismo sino que está formado por varias estructuras cerebrales que regulan las respuestas frente a estímulos. Es decir, en él se encuentran lo que llamamos instintos o respuestas automáticas, entre ellos la memoria innata o natural, el hambre, la saciedad, la atención, el deseo sexual y el relacionado con la satisfacción de otras necesidades corporales como la de miccionar o defecar, las emociones como el placer, miedo, la ira o la agresividad; rasgos innatos de la personalidad y la conducta (o sea la forma de ser en general).

Está formado por partes del tálamo, hipotálamo, hipocampo, amígdala cerebral, cuerpo calloso, septo y mesencéfalo, (aunque esos nombres nos suenen como a chino).

El sistema límbico interacciona velozmente y sin que se necesiten otras estructuras cerebrales, por lo que puede considerarse autónomo o inconsciente. Se relaciona con los sistemas endocrino, nervioso autónomo (formado por el simpático y el parasimpático) y el nervioso periférico o sea que puede hacer que los músculos se tensen o se relajen incluso puede hacer que fallen los esfínteres y que, ante un estímulo aterrorizante una persona puede orinar o defecar involuntariamente.

Se ha descrito la relación entre los estados de ansiedad y aumento de actividad noradrenérgica (relacionada con liberación de NORADRENALINA, un neurotransmisor y hormona); también aumenta la producción de  serotonina y una disminuye la actividad gabaergica (El ácido GAMA-AMINOBUTÍRICO (GABA es un aminoácido no relacionado con las proteínas, que está presente ampliamente en microorganismos, plantas y animales y es el principal NEUROTRANSMISOR INHIBIDOR en el nuestro sistema nervioso. Su principal papel es la reducción de excitabilidad neuronal y está  directamente relacionado a la regulación del tono muscular produciendo RELAJACIÓN).

Los síntomas de la ansiedad son muy variables e incluyen taquicardia, palpitaciones, paidez, sudoración fría, opresión en el pecho, falta de aire, temblores, molestias digestivas como náuseas, vómitos o sensación de “nudo” en el estómago, alteraciones del apetito, tensión y rigidez muscular, cansancio, hormigueo, mareo e inestabilidad generalizada con sensación de despersonalización y un miedo inexplicable.

La ansiedad puede darse en forma de ATAQUES o CRISIS DE PÁNICO o puede ser crónica y no afectar la capacidad de acción de la persona. Las crisis de pánico generalmente producen HIPERVENTILACIÓN o sea respiración acelerada que lleva a pérdida de ácido y ALCALOSIS RESPIRATORIA por lo que a veces se trata poniendo al paciente a respirar dentro de una bolsa de papel para que acumule CO2.

Desde la antigüedad se conoce la ansiedad y se usaban plantas medicinales como la VALERIANA, la BELLADONA, el LÚPULO, la LAVANDA, el TILO, el AZAHAR y terapias como la hipnosis (sugestión como se le llamaba) la relajación, los baños calientes, aceites balsámicos, meditación y acupuntura).

Los primeros medicamentos ansiolíticos fueron los derivados del opio como el elixir paregórico, el láudano y el mismo opio fumado y luego la morfina y otros. Luego aparecieron los llamados BARBITÚRICOS en Alemania a mediados del siglo 19 pero en estos medicamentos resulta imposible diferenciar la acción ansiolítica de la hipnótica. O sea que la persona tiende a dormirse por lo que la tranquilización se produce por medios naturales. En ese mismo sentido funciona la melatonina.

Posteriormente se inventaron las benzodiacepinas por parte de la compañía ROCHE de Suiza en el año 1949 (la primera se llamó LIBRIUM) y estas sustancias en dosis altas producen sedación y sueño, es posible utilizarlas en dosis ansiolíticas aparte que, con el tiempo, la persona desarrolla tolerancia para el efecto hipnótico y simplemente ya no se duerme. Estos medicamentos constituyen uno de los grupos de medicamentos mas recetados en la práctica médica actual, aunque su pico fue en la década de los 70s del siglo pasado y, desde entonces, han venido disminuyendo, dando paso a los inhibidores de la recaptación de la serotonina.

Algunos descubrimientos han llevado a diferenciar las benzodiacepinas entre las de ALTO PODER HIPNOTICO como el midazolan o dormicum y otras con una orientación ansiolítica como el alprazolam, diazepan, lormetazepam y lorazepan (que también producen sueño y no deben utilizarse cuando se conducen vehículos, sobre todo bicicleta, motocicleta o maquinaria pesada)

Las benzodiacepinas se unen a un sitio del receptor gabaergico y como consecuencia de esta unión se produce mayor actividad del GABA y por lo tanto TRANQUILIZAN el sistema límbico.

Otros tranquilizantes se utilizan en pacientes psiquiátricos y se conocen como ANTI-PSICÓTICOS. Pero también se utilizan en dosis bajas en el tratamiento de la ansiedad y pueden tener gran éxito en este campo.

En los casos de ANSIEDAD CRÓNICA se puede asociar frecuentemente un deficiente  SECRECIÓN Y UTILIZACION de SEROTONINA por lo que se utilizan los inhibidores selectivos de la recaptación de esa sustancia que, aunque indicados para el tratamiento de la depresión leve, moderada o severa, también tienen gran aplicación como ansiolíticos, aunque esa no es la indicación fundamental y realmente no deben utilizarse, sobre todo en las llamadas CRISIS DE PÁNICO.

Los siete jinetes de la muerte

REGRESAN LOS DEMONIOS (O a lo mejor… nunca se han ido)

La aparición de los antibióticos y los métodos de control de infecciones después de la segunda guerra mundial, alimentó esperanzas en los científicos y no científicos del mundo, en el sentido de una posible “erradicación total” de ese flagelo que la humanidad ha tenido que enfrentar. Ese optimismo tuvo su pico en la declaración de la OMS en 1978 en Alma Ata (antigua Unión Soviética) en la que se formularon los postulados de Salud Para Todos para el Año 2000, que predecían que aún las naciones más pobres de la Tierra iban a tener una transición en sus sistemas de salud, con erradicación prácticamente total de las principales enfermedades de transmisión masiva y que las infecciones no serían más una amenaza para la salud del mundo. Veamos cual fue la triste realidad               

Las enfermedades infecciosas permanecen a nivel mundial como la primera causa de muerte, produciendo de un 25 a un 35% de todas los decesos que se registran anualmente (entre 13.5 y 19 millones de muertes en 1998).

La mayor parte de las muertes por infecciones ocurren en los países pobres y entre ellos la mayoría de las víctimas son niños.

Las infecciones cuentan por en 41% de la “Carga de Enfermedad” valorada por años de vida ajustados por discapacidad (DALYS), en comparación con un 43% de las enfermedades no infecciosas y un 16% de los accidentes o muertes violentas

A pesar de que ha habido algún progreso en el control de las enfermedades previsibles por vacuna, como polio, tétanos neonatal y sarampión, un documento producido por el gobierno de los Estados Unidos  ha identificado al menos 29 nuevas enfermedades infecciosas que han aparecido desde 1973, muchas de ellas incurables o de muy difícil control como el VIH/SIDA, la fiebre hemorrágica Ébola, Hepatitis C, etc.

Una veintena de enfermedades que se encontraban “controladas”, como la tuberculosis, el cólera, la malaria y el dengue, ha re-emergido después de un periodo de aparente disminución, con el agravante que volvieron con mayor fuerza y con cepas más resistentes a los métodos tradicionales de control.

La globalización y el aumento de los movimientos trans-fronterizos de personas y bienes perecederos ha creado un riesgo permanente de extensión epidémica de algunas infecciones que, hasta el momento se han mantenido aisladas a los países menos favorecidos, sobre todo el África Sub-Sahara, el Lejano Oriente y algunos países de la antigua Unión Soviética. Así tenemos que en los Estados Unidos el número de muertes por infecciones se ha duplicado desde 1980 en que se alcanzó el nivel más bajo de la historia, llegando a 170,000 muertes en 1999.

Los Siete Jinetes de la Muerte:

Las 7 enfermedades infecciosas más mortíferas del momento son, de acuerdo a la OMS y al AFMIC (Armed Forces Medical Intelligence Center) 1.-  HIV/SIDA, 2.-  tuberculosis, 3.-malaria,  4.- hepatitis B y C, 5.-  enfermedades respiratorias bajas, 6.-  diarrea y 7.- sarampión.

HIV/SIDA

Después de su descubrimiento en 1983, la expansión de la pandemia del SIDA creció rápidamente a lo largo del mundo y, a pesar de que al parecer, su crecimiento se ha contenido en algunos países, a nivel global no se ve tendencia para un abatimiento de su progreso. Aproximadamente 2.3 millones de personas murieron por esta enfermedad en 1998 y aparecieron ese mismo año casi 6 millones de nuevos casos. Cerca de 40 millones de personas infectadas viven en la actualidad, según cálculos de la OMS.

A pesar de que, en los países desarrollados, el ritmo de muerte ha disminuido en 2/3 gracias a mejores campañas de prevención y a los costosos tratamientos multi- droga,                                                                                                             

la pandemia continúa expandiéndose en el tercer mundo, sobre todo el África Sub-Sahara, en donde se registra el 95% de las muertes totales. A pesar de que esta región del mundo es la de más alta prevalencia, el problema se está extendiendo rápidamente hacia La India, Rusia, China y gran parte del resto de Asia.

Tuberculosis: 

La Tb, esa aristocrática enfermedad de la edad moderna que causaba la muerte a lánguidas margaritas y elegantes figuras de la alta sociedad, disminuyó mucho en los países desarrollados y cuasi-desarrollados como el nuestro hasta el punto de que, hospitales enteros dedicados a su tratamiento como el Blanco Cervantes y el Sanatorio Durán, debieron ser cerrados o dedicados a otros menesteres.

Sin embargo, exacerbada por la multi resistencia a las drogas, la limitada efectividad de la vacuna y la asociación con el SIDA, el subdesarrollo y la pobreza, hace que este fenómeno social regrese incluso a las sociedades más desarrolladas las que enfrentan hoy día también graves problemas derivados de la inmigración ilegal o derivada de antiguas políticas colonialistas.

La enfermedad es especialmente prevalente en Rusia, India, el Sudeste de Asia, África Sub-Sahara y partes de Latinoamérica. Más de un millón y medio de muertes ocurrieron el año pasado en relación a este padecimiento y aparecieron más de 7 y medio millones de casos nuevos, el 10% de los cuales fue por bacterias resistentes a los tratamientos convencionales. El problema de la resistencia es catastrófico ya que el costo del tratamiento se incrementa entre 10 y 15 veces haciéndolo prohibitivo para los países pobres y también la coinfección con virus del SIDA.

La Organización Mundial de la Salud declaró una emergencia global en 1993, pero el problema continúa creciendo, especialmente debido a la resistencia multi-droga y a la asociación entre Tb y SIDA.                                

La enfermedad es especialmente prevalente en Rusia, La India, el Asia del Suroeste, África Sub-Sahara y algunos países de América Latina. La mortalidad reportada parece haber disminuido dramáticamente entre 1995 y 1998, pero lo que ocurrió es que se empezaron a reportar las muertes por Tb en los pacientes con SIDA como causadas por esta última enfermedad. Se reportan anualmente unos 7 y medio millones de nuevos casos.

A pesar de que la mayoría de las muertes ocurren en países en desarrollo, las regiones más desarrolladas del mundo están sufriendo el embate de la infección debido a la resistencia a las drogas y a la disminución de las medidas preventivas

control en la década de los 60 con el uso de insecticidas de larga duración, principalmente el DDT (Dicloro, difenil tricloroetano) un potente insecticida que fue prohibido en la década de los 70 por influencia de la Environmental Protection Agency de los Estados Unidos en defensa de ciertas aves y peces en los que el producto se podría acumular ya que se alimentaban básicamente de insectos que habían ingerido la sustancia.

A partir de la suspensión de los programas rutinarios de rociamiento con insecticidas, el control de los mosquitos vectores de esta enfermedad bajó, lo que ha marcado un repunte severo de la misma con un problema agregado de resistencia a las drogas, mientras que los prospectos para una potencial vacuna, a pesar de los esfuerzos del investigador colombiano Patarroyo.

En 1998 se estimó que 300 millones de seres humanos fueron infectados con malaria y de ellos fallecieron más de 1,100,000. La mayor mortalidad se da nuevamente en África Sub-Sahara y en el lejano Oriente, sobre todo Malasia y Tailandia en donde el problema de la resistencia del “falciparum” a las drogas se ha vuelto un obstáculo muy difícil de superar.

Hepatitis B y C:

En el año 1997 la hepatitis B causó al menos 600,000 muertes y su incidencia es endémica en los países en desarrollo, con un número cercano a los 350 millones de portadores en todo el mundo.

La variedad de hepatitis C es menos frecuente pero notablemente más letal y su incidencia a aumentado dramáticamente, siendo actualmente un contribuyente importante en los casos de cirrosis y cáncer del hígado. La OMS estima que el 3% de la población global se encuentra infectada con hepatitis C, lo que significa que aproximadamente 170 millones de personas están en riesgo de desarrollar complicaciones de la enfermedad. Se ha logrado determinar que aproximadamente un 25% de las personas infectadas con ambos tipos de virus terminarán con cirrosis o cáncer hepático en los siguientes 20 años después de la infección. Es de notar que estas enfermedades son previsibles por vacunación, por los que su incidencia en el mundo que goza de condiciones sanitarias desarrolladas ha bajado notablemente.

Infecciones Respiratorias Bajas:

En especial nos referimos a la influenza y la neumonía, las cuales son responsables por 3 y medio millones de muertes alrededor del mundo en el año 1998. La mayoría de los muertos son niños que viven en condiciones de pobreza en los países en desarrollo. Esta cifra es alta pero es uno de los casos en los que se puede notar mejoría, ya que en el año 1993 el estimado de la OMS fue de 4.1 millones. La vulnerabilidad aumentada a las infecciones respiratorias la determina el estado de depresión inmunológica asociada con la desnutrición y el crecimiento de la resistencia de las bacterias a los antibióticos conocidos tal como la penicilina.

Mientras las condiciones socioeconómicas de esos niños no mejoren ostensiblemente, no será posible abatir la frecuencia de estos males.

Diarreas:

El consumo de aguas contaminadas por materia fecal de personas o animales o alimentos preparados en condiciones higiénicas deficientes, aunado a la desnutrición y, sobre todo, a la ignorancia de las madres que desconocen los principios básicos de la rehidratación oral, es la causa de más de 2 millones de muertes alrededor del mundo, la totalidad de las cuales ocurren en niños de menos de 6 años. Si bien el número ha disminuido desde más de 3 millones en 1993, esta disminución puede estar más en relación con el control de la epidemia de cólera, que con mejoramiento real de las condiciones sanitarias y socioeconómicas en los niños que viven en sociedades menos favorecidas. La principal causa de muerte es la Escherichia Coli, sin menospreciar la contribución de otros tipos como la disentería bacilar (shigelosis) el cólera y ciertos virus como los rotavirus que son prevalentes en todo el mundo en desarrollo y, recientemente, también en los países que emergieron del antiguo bloque soviético. Las inversiones en alcantarillado sanitario y agua potable, así como campañas de educación a los padres de familia son pobres en esos sitios y no parecen prometer una solución al problema, al menos a corto plazo.

Sarampión:

Cuarenta y dos millones de niños son infectados anualmente por esta enfermedad en todo el mundo y, de ellos, mueren cerca de 900,000. En este caso se ha podido lograr una reducción de la mortalidad la cual fue reportada en 1,300,000 en el año 1993 y esa reducción se puede atribuir casi completamente a las campañas masivas de vacunación. A pesar de ello continúa siendo la causa principal de muerte entre las personas desplazadas o refugiadas por causa de catástrofes naturales o provocadas por el hombre.

Esta enfermedad se espera que siga causando estragos en el África Sub-Sahara en donde las condiciones sanitarias son muy precarias y la frecuencia de vacunación muy baja, esperándose también epidemias aisladas pero no despreciables en los países de Centro y Sur América que tienen mayores índices de vacunación pero aún distan mucho de alcanzar tasas aceptables.