Las Cruciferas

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Son muchísimos los beneficios que las plantas como el brócoli o la coliflor  ofrece a nuestra salud, y la mejor forma de consumirlo es en crudos en ensaladas o cocidos al vapor.

Las llamadas PLANTAS CRUCIFERAS son aquellas que pernecen a la familia Brassicaceae, un grupo de vegetales que destaca por sus numerosas propiedades que contribuyen al cuidado de la salud. Y son una fuente de nutrientes, vitaminas y minerales.

Entre ellas teneos

1. Rúcula:

Resultado de imagen para rucula se caracteriza por su intenso color verde y sus hojas alargadas y dentadas que la diferencian de otras verduras. Su ligero sabor picante la convierte en un ingrediente clave en numerosas recetas italianas y ensaladas elaboradas.

2. Brócoli:

Resultado de imagen para brocolitanto sus tallos como sus flósculos son comestibles y nutritivos. La cocción del brócoli concentra algunas sustancias saludables, pero también disminuye significativamente los glucosinolatos, por lo que habría que intentar minimizar esa pérdida haciendo el brócoli al vapor en lugar de hervirlo.

3. Coles de Bruselas:

Resultado de imagen para coles de bruselasson una buena fuente de fibra dietética y folato. Su sabor es algo amargo, pero se puede suavizar salteándolas con un poco de aceite, mantequilla o sirope de arce.
Este grupo de vegetales destaca por ser una fuente de nutrientes, vitaminas y minerales que preservan la salud del organismo

 

4. Repollo.

Resultado de imagen para repolloHay tres modalidades: verde pálido, rojizo y de textura ondulada. Además se puede comer cocinado de diversas maneras, ya sea de crudo, cocido o fermentado (lo que también proporciona beneficios probióticos).

5. Coliflor:

Resultado de imagen para coliflor dibujoen el mercado se pueden encontrar distintos tipos y se puede servir al vapor o al horno, entera o en trozos, con salsa, al natural o gratinada… Las posibilidades son numerosas y todas ellas ofrecen propiedades antiinflamatorias, depurativas y protegen la salud cardiovascular.

6. Col rizada:

Resultado de imagen para col rizadaes la reina de la vitamina K. Y es que, al cocinar esta verdura crucífera libera sus niveles más altos de esta vitamina. Eso sí, hay que procurar elegir racimos oscuros y evitar las hojas amarillas o amarronadas.

 

7. Hojas de mostaza:

Resultado de imagen para mostaza rizadason una excelente fuente de vitaminas A, C y K. Lo más indicado es cocinarlas o saltearlas con aceite de oliva, sal y pimienta, ya que su sabor puede ser demasiado fuerte para algunas personas.

 

8. Rábano:

Resultado de imagen para rabanos rojos negrosrojos, blancos, negros… se pueden comer crudos como un complemento crujiente a nuestras ensaladas, salteados, sopas o guisos.

Estas son las principales 10 razones por las cuales es beneficioso consumir este verde vegetal, denominado Brassica oleracea italica, de la familia de las brasicáceas, y del que España es el 5 productor del mundo junto con la coliflor, con 450.100 toneladas.

9. Grelo:

Resultado de imagen para grelo verdurase trata de una verdura frondosa con un ligero sabor amargo, por lo que hay que elegirlo bien y comprobar que sus hojas sean verdes, brillantes y sin manchas amarillas.

 

10. Nabo:

Resultado de imagen para naboes una de las verduras más nutritivas que existen. Para optimizar su efecto saludable compra los nabos con las hojas todavía unidas.

 

 

Beneficios de las Crucíferas en la dieta:

Previenen el cáncer. Ante todo, el cáncer de mama, de útero, de próstata y de órganos internos como hígado, colon, riñones e intestinos ya que tienen importantes propiedades anticancerígenas, que se potencian con su contenido de vitamina A, C y E, aminoácidos (sobre todo el triptofano), zinc y potasio.

Protegen al corazón. Ayuda a eliminar el colesterol malo del organismo y su contenido de fibras, con lo que previene de enfermedades cardiovasculares y protege la salud del corazón. La presencia del cromo, un mineral encargado de regular la glucosa en la sangre, ayuda también a prevenir la hipertensión arterial.

Desintoxica el organismo. Sus propiedades antioxidantes ayudan a eliminar las toxinas, los radicales libres y el ácido úrico, purificando la sangre y la piel. Los vegetales como el brócoli, el rábano, la coliflor y la col contienen selenio y mejoran el metabolismo de los estrógenos que sucede en el hígado.

Protegen los huesos. Comer crucíferas es excelente para mantener los huesos sanos y fuertes, dado su contenido de calcio, fósforo, magnesio y zinc.

Cuidan de los ojos. Sus nutrientes, como la zeaxantina y el beta-caroteno, y la vitamina A convierten a estas plantas en protectores de la salud ocular. Previene la degeneración muscular, las cataratas y los daños de las radiaciones UV. La luteína que contienen protege al ojo de las enfermedades degenerativas y otras dolencias de la visión relacionadas con la edad.

Mejoran la piel. Ayuda a tener la piel mucho más atractiva, joven, suave y brillante, ya que sus efectos  antioxidantes  y asu contenido de  vitaminas E, B, A, K y ácidos grasos Omega ayudan a una piel sana. La vitamina C produce colágeno y mantiene la piel sana y flexible, mientras que la vitamina E protege las membranas celulares de la piel y defiende contra el daño por radiación de rayos UVA.

La Dieta en el cáncer de próstata

La Fibra Dietaria en el tratamiento o prevención del cáncer de próstata:

No hay duda que el cáncer de la próstata solo se da en hombres ya que las mujeres carecen de esta glándula que es el equivalente embrionario del útero o matriz y, por lo tanto es una neoplasia dependiente de las HORMONAS MASCULINAS.

EL EXAMEN RECTAL ES UNA FORMA SENCILLA E INDOLORA DE DETECTAR EL 80% DE LOS TUMORES DE PROSTATA

Constituye el segundo tumor más frecuente en los hombres y la tercera causa de muerte en los varones mayores de 55 años, pero su frecuencia varía en las diferentes partes del mundo. Por ejemplo en los Estados Unidos se producen 14 muertes por cada 100,000 hombres por año por esta causa o sea aproximadamente 28 mil muertes al año pero cada año, se diagnostica cáncer de próstata a más de  163 mil hombres (aproximadamente 86 casos por cada 100 mil hombres) en los ese país solamente. La edad promedio del diagnóstico es 66 años; la enfermedad rara vez ocurre antes de los 40.

Por motivos desconocidos, el riesgo de cáncer de próstata es 74 % mayor en los hombres de raza negra que en los de raza blanca no hispanos. La mayoría de los casos de cáncer de próstata (91 %) se detectan cuando la enfermedad está limitada a la próstata y a los órganos adyacentes. Esto se denomina estadio local o regional y es generalmente curable en el 85% de los casos y, aún en los casos en que no se pueda curar, los tratamientos paliativos pueden permitir la sobrevida de hasta más de 10 años.

La frecuencia varía con la raza y con la nacionalidad, siendo muy baja en Japón donde solo se producen 2 casos por 100 mil habitantes por año. pero en la población japonesa que vive en los Estados Unidos, la frecuencia es similar a la de los nativos americanos lo que sugiere que los factores ambientales y alimenticios son los más importantes en la incidencia de esta enfermedad.

En Costa Rica  se produjeron en el 2018, 1830 casos con una mortalidad de 457 pacientes o sea un 24% de mortalidad y una incidencia de 80 casos por cada 100 mil habitantes o sea muy cercana a la de la población llamada blanca de los Estados Unidos.

Las medidas dietéticas también participan en la prevención y tratamiento de este tipo de tumores por medio de la influencia en la absorción del colesterol y los niveles de hormonas esteroideas, sobre todo la testosterona con la reducción de la cantidad de calorías provenientes de las grasas y aumento del consumo de vegetales altos en fibra. Esto ha sido demostrado desde el año 1984 en un amplio estudio publicado en el Journal of Steroid Biochemestry, el cual ha sido corroborado en varas ocasiones.

Howie y Schultz evaluaron la relación existente entre las características de la dieta y los niveles plasmáticos de testosterona, dihidro-testosterona, estradiol, hormona luteínizante y prolactina y demostraron que las poblaciones, como la japonesa y las de los adventistas del sétimo día vegetarianos parciales, tenían una frecuencia de cáncer prostático mucho más baja y, en el caso de algunas comunidades japonesas con un consumo de fibra de más de 70 gramos por día, prácticamente esta enfermedad es desconocida.

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Obesidad, adipogénesis y resistencia a la insulina

Frecuentemente la resistencia a la insulina precede al desarrollo de diabetes tipo 2, y además es una constante en el síndrome metabólico que hoy en día, según la OMS, afecta a más del 15% de la población, sobre todo femenina. Aunque la causa de este proceso no está clara, parece que los cambios en el estilo de vida con un escaso ejercicio físico y accesibilidad constante a alimentos, especialmente en los países occidentales. Esto se junta a factores genéticos, son los que han disparado la escalada de las enfermedades relacionadas con el metabolismo que han sido estudiadas en el estudio CARMEN (Conjunto de Acciones para la Reducción Multifactorial de las Enfermedades no Transmisibles) de la Organización Panamericana de la Salud.

El síndrome metabólico (SM) es un conjunto de anormalidades metabólicas consideradas como un factor de riesgo para desarrollar enfermedad cardiovascular, obesidad y diabetes. Los componentes del SM se han definido según diferentes guías y consensos. Las definiciones propuestas por el National Cholesterol Education Program Adult  Treatment Panel III (ATP III) y la International Diabetes Federation (IDF) son las más utilizadas en las diferentes publicaciones; sin embargo, se han realizado actualizaciones para diferentes poblaciones según la etnia y ubicación geográfica, como es el caso de la Asociación
Latinoamericana de Diabetes (ALAD), que define un perímetro abdominal determinado para la región. En el año 2009, la publicación Harmonizing the Metabolic Syndrome sugirió un consenso para el diagnóstico de SM tratando de unificar los criterios de las diferentes organizaciones.
Respecto a la forma de aparición del SM, la resistencia a insulina ha sido considerada como base del desarrollo del conjunto y la obesidad abdominal o central como responsable del desarrollo de esa resistencia.
Las adipoquinas producidas por el tejido adiposo abdominal actúan directa o indirectamente en el desarrollo de los componentes del síndrome.
Es importante mencionar que el síndrome  ha sido considerado un
equivalente diagnóstico de pre-diabetes, por ser predictor de diabetes y que el incremento en la prevalencia del SM a nivel mundial le ha otorgado una gran importancia en la prevención y control de riesgo de la  enfermedad cardiovascular y la diabetes.

La obesidad, sobre todo la de acumulación alrededor de la cintura en adolescentes y adultos jóvenes, es un factor de riesgo para desarrollar resistencia a insulina, pero no es el único ya que el síndrome se puede producir en jóvenes relativamente delgados, pero muy poco frecuentemente.

El aumento del tejido adiposo se relaciona con el aumento de la producción de citoquinas pro-inflamatorias, que junto a ácidos grasos saturados, resultan ser los responsables del desarrollo de la resistencia a insulina. También la mayor o menor capacidad del tejido adiposo para almacenar grasa juega un papel importante en el desarrollo del síndrome de Reaven ya que cuando se supera esta capacidad, variable en cada persona, se produce el escape de lípidos que se acumulan en  otros tejidos donde podrían interferir con las señales para la liberación y acción periférica de la  sobre el GLUT-4 que es el factor de acción relacionado con la insulina sobre todo en el tejido adiposo y muscular, aunque en menor proporción también presente en células hepáticas, en los glóbulos blancos, en las gónadas y en la piel.

En relación con las gónadas tenemos el síndrome de ovario poliquístico (PCOS). Éste es una entidad heterogénea que se caracteriza por hiper-androgenismo y oligomenorrea (predominancia de características de masculinización y falta de menstruación o menstruación irregular). Presenta este síndrome el 75% de las mujeres con trastornos menstruales importantes y un alto porcentaje de los casos de infertilidad por falta de ovulación. En los últimos años se ha demostrado que es la patología subyacente en más de 85% de las mujeres con hirsutismo y en 45% de los abortos que ocurren en la etapa temprana del embarazo.

Este síndrome tiene su sustentación endocrina en aumento de la testosterona libre (hormona masculina), de la testosterona total, de la dehidro-epiandrosterona y de la 17-hidroxiprogesterona, junto con una disminución de la globulina ligadora de hormonas sexuales y un aumento de la relación LH/FSH. (hormona luteininzante sobre hormona folículo estimulante). Todo en relación con un ambiente metabólico dominado por un exceso de insulina que actúa en las gónadas aumentando el ingreso de glucosa, algunos aminoácidos y ácidos grasos. Por otra parte, la insulina actúa directamente en el ovario, estimulando la producción de testosterona en las células de la teca interna de los folículos del ovario, lo que origina el hirsutismo, la oligomenorrea, el acné, la relación talla/cintura aumentada y la anovulación crónica e infertilidad secundaria.

Inicialmente, la resistencia a insulina genera mecanismos compensatorios, de forma que durante un período de tiempo, la secreción aumentada de insulina mantiene la glucemia en rango normal en el período que denominamos pre-diabético, resulta difícil de detectar desde el punto de vista clínico, precisamente por el mantenimiento de los valores de glucemia dentro de la normalidad.

Las mediciones de insulina nos pueden ayudar, pero no siempre ya que el efecto sanguíneo de la insulina es de corta duración y es posible que el examen no detecte los picos de producción y tengamos un valor normal aún en presencia de síndrome metabólico. Por eso la OMS insiste en que el diagnóstico debe hacerse por los signos clínicos.

Esta situación, en la mayor parte de los casos, se deteriora progresivamente al presentarse el fracaso pancreático, cuando las células beta no solo no son capaces de mantener la secreción aumentada de insulina que demanda el metabolismo, sino que empiezan a deteriorarse disminuyendo su número por muerte relacionada con el mismo exceso de insulina y otros factores que no conocemos detalladamente.

Durante los últimos años se ha estudiado la asociación del genoma humano y se han identificado varios loci  involucrados en enfermedades como la obesidad y la diabetes. Más de 35 loci susceptibles se han identificado para la diabetes tipo 2 y 32 para la obesidad.

Estos datos genéticos y epidemiológicos aceleran el estudio de los mecanismos que regulan la sensibilidad a la insulina. La insulina no solo regula la glucosa, sino que también tiene un papel importante en el metabolismo de los lípidos y proteínas, cuyo metabolismo a su vez puede verse alterado en estados de resistencia a la insulina. Es evidente que debido a esta complejidad del sistema, los estudios no sólo se han dirigido a la caracterización de vías de señalización de la insulina in vitro y al desarrollo de modelos in vivo para poder establecer cualquier correlación fisiológica, sino también al estudio de otros factores extrínsecos que afectan a las diversas moléculas en la cascada de señalización de la insulina y que podrían estar implicados en el desarrollo de resistencia a insulina.