Rodolfo Costa Rica en el siglo 19

Costa Rica al nacimiento de Rodolfo
William Walker y la campaña nacional
William Walker

Nació Costa Rica, la provincia más pobre de la región centroamericana y la más alejada de Guatemala, capital del reino, a la vida independiente casi en forma imperceptible y de hecho, de eso debemos estar seguros, sin que la mayoría de sus escasos 70 mil habitantes se dieran cuenta del cambio. Necesitaba el incipiente país, una campaña que nos definiera como nacionalidad y esa oportunidad nos cayó del cielo cuando, en 1855, al atorrante de William Walker, médico, abogado, político, periodista y denominado el último filibustero, se le ocurrió, al frente de su banda de «Inmortales»,  la insensatez de ingresar a Nicaragua para participar en el derrocamiento del presidente Fruto Chamorro Pérez, por cierto, pariente nuestro. Fruto Chamorro es considerado el primer presidente de Nicaragua aunque la mayor parte de su poder lo delegó desde temprana etapa de su mandato iniciado en 1854 en José María Estrada, Diputado Presidente de la Asamblea Constituyente del Estado. Al ingreso de Walker ya Nicaragua se encontraba en guerra civil y fueron precisamente los oponentes al gobierno, los que vieron la oportunidad de incorporar la fuerza militar de Los Inmortales para asegurar su triunfo.

Walker, menospreciando el espíritu y la valentía de estos pueblos centroamericanos,  pensó que podría sojuzgarlos y convertirlos en un camino de paso para las ambiciones de los estados confederados del sur de los Estados Unidos  en su afán por preservar su estilo de vida ya en franca decadencia por el enfrentamiento con los estados del norte que los llevaría, unos años después, a la guerra de secesión, pero también en concordancia con los intereses comerciales de los estados del norte y su pujante producción industrial la cual precisaban de llevar a California, en medio de la fiebre del oro y sobrepasar las enormes dificultades y peligros que conllevaban los medios terrestres de transporte a lo ancho de los Estados Unidos por caminos o fragmentos de ferrocarril llenos de obstáculos y peligros.

William Walker era oriundo de Tennessee, Estados Unidos en donde nació en el año 1824. Se le consideraba un «niño genio» ya que a la edad de 14 años se graduó cum laude como médico en la universidad de Tennessee y poco después terminó también la carrera de abogado y ya a los 21 años, licenciado en ambas carreras y había incursionado en el campo del periodismo. En el año 1850 inició sus actividades como filibustero al invadir Cuba con un grupo liderado por un venezolano Narciso López, con la idea de anexar la isla, en ese tiempo dominio español, a los Estados Unidos como un nuevo estado. Luego del fracaso de esta expedición Walker intentó por su cuenta la invasión de Baja California y Sonora en México conquistando ambos estados y auto nombrándose presidente.

Los triunfos del filibustero tuvieron mucha difusión en Estados Unidos y le ganaron una banda de adeptos incondicionales y dispuestos a seguirlo a cualquier nueva aventura. En 1854 el gobierno mexicano logró derrotar a la banda de casi 400 filibusteros que tuvieron que huir hacia el norte siendo Walker juzgado en San Francisco por violación del principio de neutralidad que inspiraba la política norteamericana pero exonerado casi inmediatamente.

Después de esto y menos de un año después William Walker estaba dispuesto de nuevo a entrar en acción y esta vez puso sus metas en Nicaragua que era en ese tiempo y bastante antes de la existencia del canal de Panamá, una de las rutas predilectas para mover mercancías entre las costas oriental y occidental de los Estados Unidos.

Los Estados Confederados de América, también llamados La Confederación de Estados del Sur, fue un intento de país formado por los once estados sureños que se separaron de los Estados Unidos de América entre 1861 y 1865, pero tal controversia ya se veía venir desde inicios de la década de 1840.  Su existencia nunca fue reconocida como país, con excepción del papa Pio noveno y el gobierno del Rey de Inglaterra, que vio una posibilidad de recuperar su influencia y vender armas a la «recién nacida nación norteamericana».

Los Estados Unidos de América apenas llevaban “unidos” poco más de ochenta años y difícilmente conformaban una nacionalidad sino un conjunto de territorios donde se fraguaban dos sociedades, cada una con modelos sociales, políticos y económicos distintos. En 4 décadas había visto multiplicarse varias veces su territorio con la compra de Luisiana a Francia, Florida a España, la anexión de Texas y la posterior guerra con México que le aportó un incremento del territorio en el sur y, poco después se aumentaría con la compra de Alaska y su millón y medio de kilómetros cuadrados a los zares de Rusia.

Es así como en el espacio de una generación, había nacido un enorme pero aún vació imperio, y conforme se expandía el país, también fue adquiriendo mayores proporciones el problema de impedir que las fricciones y conflictos internos lo fraccionaran. Quizás al igual que Costa Rica, Estados Unidos necesitaba también una cruenta guerra para definirse como nación.

El ambiente político en el década de 1850 a 1860, cuando ocurrió la invasión filibustera en Centro América, había quedado moldeado por el interés del sur en sus plantaciones y en la conservación de la esclavitud, mientras el norte se inclinaba hacia el comercio, la navegación, la revolución industrial, la minería de carbón y hierro y los intereses financieros, habiendo abolido la esclavitud. De un lado se encontraban los agricultores deudores, y por otro los capitalistas acreedores y banqueros. En cierta manera esto vino desde poco después de la Independencia, los sureños fueron representados por el partido demócrata que siguió los pasos de Thomas Jefferson y los del norte por los federalistas, más tarde definidos como republicanos seguidores de la estirpe de Alexander Hamilton.

Bajo ese ambiente político incierto se gestó en la mente de William Walker apoyado por algunos inversionistas del sur, la decisión de seguir el «destino manifiesto» enunciado por John O ‘Sullivan periodista de Nueva York quien estimaba que los Estados Unidos estaban destinados a conquistar y dominar el Canadá, México y los países de Centro América, la idea de invadir Nicaragua.

Se propuso  Walker hacer eso haciéndose elegir presidente del país y emprendiendo la conquista de la llamada vía del tránsito, basada en el río San Juan y el lago Cocibolca de Nicaragua y que era operada por ciudadanos norteamericanos, liderados por el millonario Cornelius Vanderbilt y otros ingleses con el beneplácito de los gobiernos de Costa Rica y Nicaragua.

Juan Rafael Mora Porras, Presidente de Costa Rica y tío de Rodolfo

Es entonces que la verdadera guerra de independencia de Costa Rica fue la del 56 a falta de una anterior porque, nos guste o no, son las guerras las que definen una nacionalidad y sin ellas somos como un adulto que haya pasado del la infancia a la adultez sin una tormentosa y necesaria adolescencia.

Dice el doctor Juan Rafael Quesada, historiador costarricense «la Campaña Nacional ha sido la experiencia histórica más significativa y trascendente en la forja de la nacionalidad costarricense. Pero al mismo tiempo esta guerra tuvo una dimensión continental, y hasta europea, pues la gesta fue vivida como un enfrentamiento entre la “América anglosajona”, normanda o teutónica, y la “América española”, la cual en el fragor del combate fue denominada “latina”; esto es, una señal colectiva de identidad que nos distingue hasta el presente». (Quesada, 2011)

Centroamérica entró a la guerra contra los filibusteros con diversos abordes e intereses, pero no cabe duda que fue Costa Rica la que lideró el proceso y que los verdaderos héroes de la campaña fueron don Juan Rafael Mora (don Juanito), su hermano Joaquín y el general José María Cañas quien, aunque de nacionalidad salvadoreña terminó casado con Guadalupe, hermana de don Juanito y de Miguel Mora Porras quien ocupó la presidencia de la república por solo 10 días ante la renuncia del doctor Castro Madriz y algunos otros.

La Postguerra y el progreso nacional
Fachada del Asilo Chapuí

Es así como la postguerra del 56 con el vergonzoso fusilamiento de los héroes nacionales, la lucha contra el cólera y los procesos de estructuración de la nacionalidad dieron lugar a obras totalmente desproporcionadas para el tamaño de la nacionalidad costarricense,  como el hospital San Juan de Dios, el asilo Chapuí y otros centros hospitalarios que surgieron en las principales poblaciones (ya que no se les puede llamar ciudades) como Cartago, Alajuela, Puntarenas,  la fundación de Liceo de Costa Rica, los primeros colegios de educación secundaria y normal como el Colegio Nacional de Señoritas  y el Instituto de Alajuela, entre otras y el esfuerzo por construir un ferrocarril interoceánico que no culminó hasta el año 1905. Todas esas obras marcaron la segunda mitad del siglo 19 y, si hubieran tenido un paralelo en la segunda mitad del siglo 20, guardando las proporciones entre una incipiente nación de menos de 70 mil habitantes y una como la actual de cuatro y pico de millones, nos hubieran catapultado al mundo desarrollado para el final del milenio.

Edificio Metálico actual

Sin duda las dos obras que más emblemáticamente marcaron la segunda mitad de la Costa Rica del siglo 19 fueron la construcción del Teatro Nacional que se inició en enero de 1891 una vez que el Decreto N° 33, reforzado por el 47 la ordenara declarándola “obra nacional”; cuando la ciudad de San José tenía no más de 20 mil habitantes y, casi simultáneamente la decisión de «importar» un edificio completo, el llamado «edificio metálico» en piezas desde Bélgica con un peso de más de mil toneladas y con los recursos navieros de la época. Al tiempo que se construían esos emblemáticos edificios se logró, gracias al doctor Carlos Durán (otro personaje que aparecerá repetidamente a lo largo de esta narración), quien siendo presidente municipal de San José gestionó le traída del edificio y al grupo de colaboradores que organizó desde la llegada del doctor desde Inglaterra, un plan para el mejoramiento de la educación y la salud pública que incluyó la fundación y operación de la escuela de enfermería, la instalación de salas de operaciones en el Hospital San Juan de Dios, la introducción de la anestesia y la antisepsia ya de uso en Londres, la construcción del hospital de insanos que posteriormente se llamó asilo Chapuí, para lo que él usó sus propios recursos, donando los primeros 5000 colones. Dirigió también los estudios de la anemia y el mal de tierra de los campesinos descalzos que diezmaba a la población y el inicio de la lucha antituberculosa que culmina con el llamado Sanatorio Durán que se instaló en las montañas de Tierra Blanca de Cartago.  Esos son signos de que la economía costarricense era boyante por el gran éxito alcanzado por las exportaciones de café y el desarrollo de una sociedad clasista pero bastante más benevolente en la repartición de la riqueza que las de los demás países centroamericanos en los cuales se dio una situación casi de esclavitud de las clases desposeídas.

Con la independencia en 1821, la definición del territorio con la anexión del partido de Nicoya y la proclamación de la nación en 1853, el creciente Estado enrumbó hacia un norte definido por la ambición absoluta de «progreso», dentro de la cual la expresión artística estuvo presente en todo momento. Es así como durante la administración de Juan Rafael Mora Porras (1849-1859) se llega a edificar el Teatro Mora, de carácter público, el cual fue concentrando la presentación de eventos artísticos dentro del ámbito urbano; este establecimiento pasa a denominarse Teatro Municipal una vez fusilado don Juanito. El teatro logró por muchos años suplir la necesidad de espectáculos del pueblo costarricense y de la sociedad de las principales ciudades de la meseta; pero poco a poco se deterioró hasta que llegó a cerrarse en 1888 cuando un terremoto terminó por destruirlo. Luego el teatro, posteriormente cine, Variedades y el que fue conocido como Teatro América que fueron también construidos en la segunda mitad del siglo 19 y vinieron a llenar el vacío dejado por el anterior.

Si nos transportamos a esa realidad de 1897 de una ciudad con la población menor que la del distrito de Pavas en la actual capital de Costa Rica y la pobreza de un pueblo marginal de nuestra época, en la que los 47 médicos registrados  en todo el país (los únicos profesionales organizados en el protomedicato, una organización a la usanza española creada con el ánimo de reglamentar y controlar quiénes y cómo se ejercía la medicina), recorrían el país por polvorientos caminos sin puentes, en volanta o a caballo, acompañados de comadronas que los asistían en los partos, repartiendo remedios y ofreciendo a la población, la mayor parte de las veces sin recibir compensación monetaria como no fueran unos chayotes o una gallina, los conocimientos adquiridos en las capitales europeas y en los Estados Unidos y en que se exportaba café utilizando los escasos tramos de ferrocarril, auxiliado por caravanas de carretas que rodaban por los embarrialados caminos; el concebir en una ciudad tal, una obra de la magnitud y pompa del teatro nacional, sería equivalente a dotar actualmente a cada una de las principales ciudades del país de estadios del tamaño del nacional o a construir sin ayuda extranjera, una carretera de cuatro carriles que una el Pacífico con el Atlántico. Tanto así que, uno de los primeros aviadores que visitó Costa Rica unos 20 años después, expresó su asombro ante el teatro y el hospital conocido como Asilo Chapuí (posiblemente los únicos edificios que merecían tal nombre) diciendo que «entendía que el asilo había sido construido para encerrar a los locos que habían levantado el teatro Nacional en una aldea de calles terrosas como San José».

Todo esto viene a cuentas porque nuestra historia comienza al unísono con el teatro Nacional en el mismo mes del mismo año de su inauguración nace nuestro personaje en el seno de una familia relativamente acomodada que, a pesar de contar ya con 9 retoños, cosa no poco corriente en la época, lo recibe con los brazos abiertos.

Las proteínas de la dieta

¿Cómo conseguir la cantidad de proteínas necesaria?.

Los vegetales y muchos microorganismos y animales inferiores como insectos, son capaces de sintetizar proteínas de componentes nitrogenados simples, tales como los nitratos y la urea. Los animales superiores (sobre todo los mamíferos) no pueden sintetizar el GRUPO AMINO, y con el objetivo de construir sus proteínas corporales, ellos deben tener una fuente dietética de aminoácidos.

Ciertos aminoácidos pueden ser producidos a partir de otros por un proceso conocido como trans-aminación o amino-transferencia, pero los esqueletos de carbono de algunos no pueden ser sintetizados por los animales; por lo tanto, estos aminoácidos son llamados esenciales o indispensables. En el caso de arginina e histidina, el animal puede sintetizarlos, aunque en cantidades insuficientes para satisfacer los requerimientos corporales, particularmente durante las etapas tempranas del crecimiento o para los altos niveles requeridos en estados post-traumáticos o de enfermedad.

La combinación de alimentos para obtener proteínas completas siempre es motivo de preocupación en personas que siguen una dieta vegetariana, debido a que se piensa que la proteína vegetal es incompleta o que carece de los aminoácidos esenciales, lo cual no es cierto y la mejor prueba de esto es que animales como los rumiantes viven exclusivamente a partir del pasto o algunos cereales y sin embargo son capaces de producir leche conteniendo todos los aminoácidos esenciales y muchos de los no esenciales.

No hay duda que la carne, la clara del huevo y los lácteos son las fuentes de proteína más completas ya que las proteínas que nos aportan son muy similares a las nuestras por lo que se integran directamente en el POOL COMUN DE AMINOÁCIDOS del cuerpo del cual se nutren las células para producir las propias proteínas.

Una proteína de uso común nos puede servir de ejemplo: LA GELATINA: (Ésta es una proteína casi pura (95 a 98%) derivada generalmente de los huesos, cartílagos y piel del ganado vacuno por medio de un proceso de extracción por medio de calor).

La gelatina es una proteína compleja, es decir, un producto formado por muchos aminoácidos y es la secuencia en la cadena la que  determina sus propiedades generales.

Una notable propiedad de las disoluciones de esta molécula es su comportamiento frente a temperaturas diferentes: son líquidas en agua caliente (coloide tipo sol) y se solidifican en agua fría (coloide tipo gel). Como podemos ver en el cuadro adjunto, la gelatina es muy rica en aminoácidos NO ESENCIALES como la glicina, la prolina y la hidroxi-prolina y es deficitaria en cistina.

El mismo problema tienen muchas proteínas vegetales y por eso debemos COMBINAR ALIMENTOS  para lograr una buena nutrición.

En resumen, los aminoácidos esenciales son aquellos que el cuerpo humano y el de los animales superiores NO PUEDEN PRODUCIR a partir de otros aminoácidos más abundantes en la naturaleza.

Se dice que son 8 pero en realidad son 12 si contamos los llamados SEMI-ESENCIALES.

  1. ISOLEUCINA,
  2. LEUCINA,
  3. LISINA,
  4. METIONINA,
  5. FENILALANINA,
  6. TREONINA,
  7. TRIPTÓFANO Y
  8. VALINA

Y los semi-esenciales o esenciales en condiciones especiales son

  1. ARGININA,
  2. HISTIDINA,
  3. CISTEÍNA y

Muchos granos, sobre todo las legumbres o leguminosas, tienen proteínas completas o casi completas que se complementan con cereales, tubérculos o hojas verdes. Por ejemplo la papa que contiene solamente 3 gramos de proteína en una unidad de tamaño mediano, puede complementar las proteínas de las hojas verdes.

Un ser humano promedio de 50 a 70 kilos, requiere 1 gramo de proteína por cada kilo de peso (en adultos en condición metabólica estable) pero esos requerimientos pueden subir a 1.5 gramos por kilo en embarazo, lactancia, trauma o enfermedad; o periodos de construcción muscular en el gimnasio (Body Bulding). O sea que para llenar los requisitos a base solo de papa tendríamos que comer 16 unidades diarias.

Una mejor fuente de proteína vegetal son los frijoles, lentejas, frijol de soya o garbanzos que nos aportan entre un 15 y un 20% de proteína de calidad muy razonable (en proporción más o menos la misma cantidad que la carne) y podemos mezclarlos con los tubérculos o las hojas verdes o vegetales rojos como el tomate.

Por otra parte, cabe mencionar que no es necesario seguir estrictas normas sobre combinación de proteínas, pues el hígado tiene un almacén de aminoácidos esenciales (pool de aminoácidos) que permite compensar pequeñas carencias de aminoácidos en la dieta diaria, sin ningún inconveniente para la salud. Aunque a largo plazo se hace necesario RELLENAR  ese pool común por lo que podemos tolerar una dieta deficiente en un periodo corto pero nunca en forma permanente. Un plato de legumbres puede aportar suficientes proteínas y de buena calidad, y podría sustituir perfectamente la carne de las comidas .

CONCEPTO DE AMINOÁCIDO LIMITANTE

El aminoácido limitante es aquél que no se encuentra en un determinado alimento o en un plan de dieta. Si un alimento tiene todos los aminoácidos, se dice que tiene su proteína completa. Las proteínas de origen animal son completas porque tienen todos los aminoácidos. En otras palabras, los alimentos de origen animal no tienen aminoácidos limitantes.

Lo que ocurre en las células que producen proteínas se basa en el ARN o ácido ribo-nucleico que lleva en su información genética LA SECUENCIA DE AMINOÁCIDOS necesarios para la producción de una determinada proteína, por ejemplo LA INSULINA y entonces comienza a pegar los aminoácidos siguiendo esa secuencia. Si, por alguna razón, no se encuentra un aminoácido determinado, el PROCESO SE DETIENE  o sea que aborta la producción de la proteína y se descarta la cadena formada quemándola en la hoguera metabólica para obtener energía. Ese es el concepto de aminoácido limitante que se vuelve fundamental con ciertos aminoácidos muy escasos en la naturaleza como el TRIPTOFANO o la FENILALANINA  entre otros, y que hacen que tengamos que consumir proteínas de alto valor biológico para poder mantenernos saludables.

 

 

 

 

El pescado nos ayuda a mantenernos delgados

El pescado podrá ayudarnos a mantenernos delgados

Hoy en día el llamado SÍNDROME METABÓLICO o SÍNDROME X, es la causa de muchos problemas de salud, sobre todo para mujeres entre los 15 y los 50 años ya que produce el llamado SOPQ o síndrome de ovarios poliquísticos, la resitencia a la insulina, obesidad central (alrededor del abdomen), hipertensión arterial, hirsutismo (exceso de vello facial y en otras áreas), manchas color oscuro en la piel (acantosis nígricans), problemas con la glándula tiroides y exceso de gluco-corticoides (síndrome de Cushing). Aunque no todos los problemas se presentan en todos los casos.

La obesidad es cada vez mas frecuente incluso en poblaciones tradicionalmente delgadas

Un estudio en proceso en la Universidad de Laval en Quebec, Canadá, pero con adelantos publicados desde hace más de 10 años, parece ofrecer una solución por medio del uso de PROTEÍNAS DERIVADAS DEL PESCADO, sobre todo del bacalao, que prometen ayudar a mejorar la resistencia a la insulina en las células del músculo y otros órganos, que es la causa fundamental de todo el problema.

LA OBESIDAD NO ES SOLO UNA ENFERMEDAD NUTRICIONAL

Se ha demostrado que la obesidad no solamente es el resultado de comer en exceso sino que también es un DESORDEN HORMONAL e INFLAMATORIO.

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TEJIDO ADIPOSO

El tejido adiposo de los sujetos obesos se encuentra infiltrado por una cantidad significativamente superior de células inflamatorias que en los individuos con peso normal. Estas células son atraídos al tejido adiposo debido a la muerte de las células del mismo tejido que han superado su capacidad de almacenar grasa y por la secreción de sustancias conocidas como «CITOQUINAS PRO-INFLAMATORIAS».

Durante el periodo que lleva a la obesidad, el tejido adiposo produce sustancias conocidas como  «adipoquinas» (factor de necrosis tumoral alfa y la interleuquina 6) creando un ambiente pro-inflamatorio. Estas sustancias se involucran en la resistencia a la insulina, ya que interfieren con la acción insulínica y producen acumulación de OXIDANTES.

Los investigadores encontraron que la PROTEÍNA DERIVADA DEL PESCADO y sobre todo del bacalao, contiene sustancias que ayudan al buen funcionamiento de la insulina y, por lo tanto, reducen la producción de esa sustancia que es excesiva en personas con síndrome metabólico, facilitando la reversión de los efectos del exceso de la hormona.

Todavía no es posible decir que se va a modificar la frecuencia del síndrome que afecta a más de un 10% de la población, pero sí nos ayuda a entender un poco la forma en que ciertas dietas pueden mejorar su pronóstico.

La Locarserina para bajar de peso

Locarserina un nuevo medicamento para perder peso.

Uso, Eficacia y Seguridad de la Lorcaserina (EN COSTA RICA RELUCIT DE LABORATORIOS GUTIS, LOREXAN  O LORGESS EN OTROS PAÍSES)

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La lorcaserina es un nuevo fármaco, introducido en 2012, para el tratamiento de la obesidad. La droga es un agonista selectivo de los receptores 5-HT2C de serotonina, de modo que inhibe el apetito. Si bien los resultados de los primeros estudios han sido muy alentadores, se requieren investigaciones más amplias para establecer conclusiones definitivas.

En la actualidad, la prevalencia de obesidad es muy elevada en todo el mundo sin embargo, la frecuencia es más alta en los países occidentales (35.2%), en comparación con oriente (19.6%). La prevalencia a nivel mundial se estima en un 30% con un índice de masa corporal superior a los 30 kilos por metro cuadrado.

Los fármacos utilizados para el tratamiento se recomiendan como ADYUVANTES o sea como medicamentos que deben consumirse en asocio a un buen plan nutricional y un esquema de ejercicio físico adecuado.

Por si solos, los medicamentos  no han mostrado buenos resultados y SÍ GRAVES EFECTOS SECUNDARIOS EN ALGUNOS CASOS.

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Centro del apetito

La obesidad se asocia con alta prevalencia de otras enfermedades, entre ellas la hipertensión arterial, cardiopatías, cáncer de diversos tipos  y diabetes tipo 2 o sea la variedad conocido como NO-INSULINO-DEPENDIENTE y el sobrepeso, por sí mismo, representa un importante factor de riesgo de otros trastornos y ocasiona consecuencias adversas en la salud física y emocionales.

Las medidas generales –dieta adecuada y aumento de la actividad física– son eficaces, pero difíciles de sostener. Se dispone de muy pocas opciones farmacológicas para el tratamiento de la obesidad: en 1999, la Food and Drug Administration(FDA) de los Estados Unidos la lorcaserina en el año 2010, su aprobación había sido rechazada inicialmente por el posible aumento del riesgo de tumores, a juzgar por los estudios realizados con animales, pero los estudios en humanos demostraron que el medicamento es seguro y efectivo en la reducción general del apetito por.

La serotonina  es un NEURO-TRANSMISOR importantísimo en el control de la saciedad y el hambre además es fundamental en la regulación del ESTADO DE ÁNIMO siendo que su deficiencia se relaciona con DEPRESIÓN y ANSIEDAD.

Por esos motivos los receptores de esta hormona han sido el fundamentales para la creación de los fármacos para el control de la obesidad ya que la ingesta de alimentos está regulada por los centros cerebrales relacionados con el hambre y la saciedad, localizados en el hipotálamo.

A partir del hipotálamo las vías nerviosas llevan la información a diferentes partes del cuerpo incluyendo el tracto gastrointestinal

En dosis terapéuticas, la lorcaserina actúa como un estimulante selectivo de los receptores 5-HT2C (de SEROTONINA) en las neuronas del hipotálamo con el resultado de liberación de una hormona concida como  ALFA-MSH, la cual actúa sobre otros receptores en el mismo hipotálamo y reduce el apetito. En dosis altas a las terapéuticas, la lorcaserina también ejerce efectos sobre otros receptores.

La lorcaserina se absorbe en el tracto intestino y suabsorción se retrasa con alimentos ricos en grasas.

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La concentración sanguínea máxima se logra 2 horas después de la ingesta y su vida media es de 11 horas. El 92% se elimina por la orina.

En un estudio, la ingesta de 20, 40 y 60 mg de lorcaserina se asoció con una frecuencia de euforia del 19% de los casos por lo que debe utilizarse con máxima precaución en enfermos tratados con otros fármacos como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (antidepresivos como artruline, fluoxetina o imipramina) ya que en estos casos puede producirse el síndrome serotoninérgico, asociado con aumento de la presión arterial, escalofríos y sudoración, entre otros síntomas.

Las náuseas, los vómitos, la constipación, la diarrea, la fatiga, las infecciones del tracto respiratorio superior, las infecciones urinarias, el dolor lumbar, las cefaleas, los mareos y los exantemas fueron los efectos adversos más frecuentes referidos en el contexto del tratamiento con lorcaserina. La frecuencia de trastornos de la atención y de la memoria fue del 1.9% en los pacientes tratados con lorcaserina. Durante la terapia debe controlarse minuciosamente la aparición de síntomas depresivos y el agravamiento de manifestaciones preexistentes de depresión (la ideación suicida merece especial atención).

El fármaco está contraindicado durante la gestación y se desconoce si la droga se elimina por la leche materna. En los pacientes con enfermedades hepáticas o renales moderadas, la dosis no debe ser ajustada. No se dispone de información para el uso de la lorcaserina en los sujetos de menos de 18 años por lo que no se recomienda en esa población.

La dosis recomendada es de 10 mg dos veces por día por un periodo entre los 8 meses y los 2 años. En los enfermos en quienes la terapia no induce reducciones del peso del 5% o más importante, el tratamiento debe interrumpirse.