Diebetes Introducción

Vivir con Diabetes Mellitus

«Si comes como diabético, posiblemente nunca padecerás esa enfermedad»

INTRODUCCIÓN:

PANCREAS

El diagnóstico de diabetes en un adulto o sea de DIABETES TIPO 2 es una de las peores noticias que un médico puede darte, sobre todo porque te está dando una sentencia de muy larga duración y sin posibilidad de salir antes de tiempo. Aunque con buena conducta puede ser que logres un encarcelamiento bastante benigno y que tu vida en esa prisión metabólica sea muy parecida a la de las personas normales.

La diabetes mellitus es una enfermedad metabólica de origen desconocido pero manejada por tres factores, hasta lo que sabemos actualmente:

  1. Herencia
  2. Hábitos de alimentación inadecuados
  3. Sedentarismo

La insulina es una hormona (sustancias que se segregan directamente en la sangre) producida en el páncreas por células especiales, llamadas beta. Esta hormona es necesaria para mover el azúcar en la sangre (glucosa) hasta el interior de las células donde este azúcar se almacena y se utiliza posteriormente como fuente de energía.

Sin embargo, la insulina no actúa en todas las células del cuerpo sino que lo hace principalmente en el tejido adiposo (grasa) y en los músculos, entre ellos el corazón, los glóbulos blancos, la piel, las glándulas mamarias. Esos tejidos tienen en común el uso de un transportador de glucosa que llamamos GLUT-4, mientras que el sistema nervioso, el epitelio intestinal, los ovarios o testículos, muchas células del hígado o los riñones y otros tejidos, utilizan otros transportadores como el GLUT-1, 2 o 3 (aunque se han descrito hasta 12 tipos diferentes) que no requieren de la insulina, aunque son dependientes de otros mecanismos que en ciertos casos pueden estar también deficientes.

Cuando comemos el intestino absorbe los carbohidratos, las grasas, las proteínas y otros elementos como las vitaminas, minerales y agua y se aumenta el nivel de azúcar en la sangre (glicemia) produciendo el estímulo principal para la producción de insulina por parte del páncreas. Esto ocurre aunque NO CONSUMAMOS AZÚCARES COMO TALES ya que el cuerpo convierte en azúcar los almidones y algunas proteínas.

El hígado almacena un almidón llamado GLUCÓGENO el cual tiene como función principal, regular los niveles de azúcar en la sangre. Cuando el azúcar (glucosa principalmente) es alto, por medio de un transportador conocido como GLUT-2 el hígado capta ese carbohidrato y lo convierte en glucógeno (GLUCOGÉNESIS) y cuando el nivel es bajo o el consumo es alto, por ejemplo durante un ejercicio fuerte, el mismo GLUT-2 saca glucógeno de las células hepáticas y también de las musculares y lo transforma en glucosa (GLUCOGENOLISIS). Esto es muy importante ya que el cerebro necesita constantemente un nivel de glucosa superior a 70 mg por cada 100 cc de sangre para sobrevivir e, incluso unos cuantos minutos sin glucosa, puede causar la muerte cerebral.

Se ha descubierto que la insulina también ejerce actividades asociadas con factores de crecimiento. La insulina es un miembro de una familia estructural y funcionalmente similar que incluye la insulina y factores de crecimiento  como el FACTOR DE CRECIMIENTO SIMILAR A LA INSULINA  g ILGF-1 y ILGF-2, y la relaxina con estructura similar, y todas actúan como  promotoras del crecimiento y recuperación de los tejidos.

La insulina estimula el crecimiento celular, la síntesis de ADN, y la replicación o multiplicación de las células tanto en las etapas de crecimiento acelerado (niñez y adolescencia) como en periodos de recuperación después de traumatismos, en periodos de producción muscular como en el fisiculturismo y en otras circunstancias.

La RELAXINA una hormona conocida desde 1926 pero que no se sabía su utilidad. Sabemos que se produce en el cuerpo lúteo (El cuerpo lúteo es la fase final del proceso de folículo-génesis, es una estructura formada a partir del folículo de De Graaf en el ovario después de que se expulsa el óvulo en relación con la producción de la HORMONA LUTEINIZANTE)

Aparece en el ovario después de la ovulación, durante la cual se generan una serie de hormonas femeninas, estrógeno y progesterona, aunque tras la ovulación la hormona que más prevalece es la progesterona, la cual favorece la gestación y alcanza un pico aproximadamente a los 14 días de la ovulación y luego declina en ausencia de embarazo dando como resultado la menstruación. Durante el primer trimestre del embarazo, los niveles aumentan y se sintetiza relaxina adicional producida por la matriz gestante. Se piensa que trastornos en la insulina y la relaxina tienen relación con la producción del PQOS o SÍNDROME DE OVARIOS POLI-QUÍSTICOS.

Todavía no se conoce bien el papel de la relaxina en el embarazo humano aunque se cree que suaviza la sínfisis púbica para permitir el parto y en los hombres, mejora la motilidad del esperma en el semen y facilita la penetración de los espermatozoides en los óvulos durante la fecundación.

Cuando usted tiene diabetes tipo 2, los adipocitos, los hepatocitos y las células musculares no responden de manera correcta a dicha insulina. Esto se denomina RESISTENCIA A LA INSULINA. Como resultado de esto, el azúcar de la sangre no entra en estas células con el fin de ser almacenado como fuente de energía.

Cuando se produce diabetes ocurre una de dos cosas:

  1. BAJA LA PRODUCCIÓN DE INSULINA
  2. LA INSULINA QUE SE PRODUCE NO PUEDE EJERCER SU FUNCIÓN (Resistencia a la insulina)

Cuando el azúcar no puede entrar en las células, se acumula en la sangre produciendo hiperglucemia y, a pesar de eso, el cuerpo es incapaz de usar la glucosa como energía o acumularla en el tejido adiposo. Esto lleva a la diabetes tipo 2 o DIABETES DEL ADULTO.

Por lo general, la diabetes tipo 2 se desarrolla lentamente y la mayoría de las personas que la padecen tienen sobrepeso o son obesas en el momento del diagnóstico., aunque se puede dar en personas delgadas sobre todo con una fuerte influencia genética.

Lo corriente es que al inicio de la diabetes (conocido como DEBUT DIABÉTICO) se produzca pérdida importante de peso y exceso de orina producido por la incapacidad de acumular grasa y la eliminación de glucosa por la orina. Aunque en muchos casos se descubre por un simple examen de laboratorio y la persona no tiene ningún síntoma.

Los antecedentes familiares y los genes juegan un papel importante en la diabetes tipo 2. Se han encontrado varios genes relacionados con la diabetes y en gemelos idénticos, cuando uno desarrolla la enfermedad, hay una alta posibilidad de que el otro u otros gemelos lo haga también.

Un bajo nivel de actividad física, una dieta deficiente, sobre todo con exceso de dulces y grasas y el peso corporal excesivo con acúmulo de grasa alrededor de la cintura aumentan el riesgo de que se presente esta enfermedad.

En la actualidad, la prevalencia de diabetes es alta en la población, ocupando el segundo o tercer lugar en las principales causas de mortalidad, sobre todo como co-morbilidad en las muertes por enfermedad cardiovascular.

La diabetes comúnmente se clasifica con base en el origen que la desencadena, por lo cual existe la diabetes tipo 1, tipo 2, MODY, entre otras.

La llamada diabetes tipo 1 o diabetes de la infancia puede ocurrir a cualquier edad. Se diagnostica con mayor frecuencia en niños, adolescentes o adultos jóvenes. Con la diabetes tipo 1, las células beta producen poca o ninguna insulina y sin la insulina suficiente, la glucosa se acumula en el torrente sanguíneo en lugar de entrar en las células. El cuerpo es incapaz de usar esta glucosa para obtener energía. Esto lleva a los síntomas de diabetes tipo 1.

Estos incluyen:

  • Mucha sed
  • Orinar frecuentemente
  • Sentir mucha hambre o cansancio
  • Pérdida de peso espontáneamente
  • Presencia de llagas que tardan en sanar
  • Piel seca y picazón
  • Pérdida de la sensación u hormigueo en los pies
  • Vista borrosa.

La causa exacta de diabetes tipo 1 se desconoce y lo más probable es que se trate de un trastorno autoinmune, o sea que el sistema inmunitario ataca por error y destruye el tejido corporal sano. Con esta enfermedad, una infección o algún otro desencadenante hace que el cuerpo ataque a las células productoras de insulina en el páncreas. La enfermedad en si misma no es hereditaria pero puede ser que la tendencia de desarrollar enfermedades autoinmunes, sea transmitida dentro de las familias.

Generalmente el debut diabético de esta modalidad de la enfermedad es catastrófico o sea que se manifiesta con un COMA diabético o HIPEROSMOLAR y el tratamiento único que se puede emplear es la inyección constante de insulina junto con un estricto plan de dieta y ejercicio lo cual puede hacer que el paciente lleve una vida casi normal.

Todos los tipos de diabetes involucran una disminución progresiva de los islotes de Langerhans disminuyendo la población de las células β encargadas de la secreción de insulina.

La muerte celular ocurre como consecuencia de la hiperglucemia pero no se ha logrado el esclarecimiento de los mecanismos involucrados en dicho proceso.

Hablaremos de la diabetes tipo 2 en un nuevo capítulo de esta serie

El alcohol la obesidad y el cancer

La obesidad y el cáncer.
La nutrición y el cáncer se encuentran en dos escenarios.
Por una parte la nutrición como factor de riesgo y por la otra las consecuencias nutricionales de los tumores y sus tratamientos

Dr Manuel E. Piza

La Asociación Americana de Oncología Clínica (ASCO) publica una advertencia sobre la asociación del consumo de alcohol, el exceso de peso y el cáncer, demostrando que las personas con importantes sobrepesos y, aún en pequeñas cantidades, el uso de bebidas embriagantes puede aumentar la frecuencia de ciertos tumores.

Con respecto a la obesidad, el Instituto Nacional del Cáncer de ese mismo país, la establece como un factor de riesgo definitivo  el exceso de peso, cuando el INDICE DE MASA CORPORAL supera los 35 Kg por metro cuadrado (IMC= PESO EN KILOS DIVIDIDO POR EL CUADRADO DE LA ESTATURA EN METROS) establece la relación entre la obesidad y los siguientes tipos de cáncer (calcular su índice de masa corporal).

  • Cáncer de endometrio: Las mujeres obesas tienen de dos a cuatro veces más probabilidad que las mujeres de peso normal de presentar cáncer de endometrio (cáncer del revestimiento del útero), y mujeres extremadamente obesas tienen casi siete veces más probabilidad de presentar los más comunes de los dos tipos principales de este cáncer. El riesgo de cáncer de endometrio aumenta con el aumento de peso en la edad adulta, especialmente en mujeres que nunca han usado la terapia hormonal para la menopausia.
  • Carcinoma de esófago: Las personas que tienen exceso de peso o que son obesas tienen la doble probabilidad que las personas de peso normal de presentar un tipo de cáncer de esófago llamado adenocarcinoma esofágico, y en las personas con IMC superior a 45 esa probabilidad más de cuatro veces.
  • Cáncer gástrico de la parte superior o cardias: Los obesos tienen la doble probabilidad que las personas de peso normal de presentar cáncer en la parte superior del estómago, es decir, la parte que está más cerca del esófago.
  • Cáncer de hígado: Los obesos tienen doble probabilidad que las personas de peso normal de presentar este tipo de cáncer y la asociación entre la obesidad y el cáncer de hígado es mayor en los hombres que en las mujeres.
  • Cáncer de riñón: Casi el doble de probabilidad de este tumor se dan entre los obesos que entre personas de peso normal, sobre todo el tipo llamado «de células renales» o hipernefroma que es la forma más común. Esta asociación es independiente de su relación con presión arterial alta que también es un factor de riesgo para el cáncer renal.
  • Mieloma múltiple (tumor de la sangre que se origina en la médula de los huesos): En comparación con los individuos de peso normal, quienes tienen sobrepeso o que son obesos tienen un aumento de un 10 a 20% del riesgo de presentarlo.
  • Meningioma (tumor benigno generalmente de las membranas que recubren el cerebro o la médula espinal): El riesgo de este tumor de crecimiento lento aumenta en casi 50 % de las personas que son obesas y en casi 20 % de las personas que tienen sobrepeso sin llegar a obesidad (IMC 25-33).
  • Cáncer de páncreas: La probabilidad es cerca de 1,5 veces de presentar cáncer pancreático, en los obesos en relación con la gente de peso normal.
  • Cáncer colorrectal (o del intestino grueso): Los obesos tienen aproximadamente 30% más probabilidad de presentarlo que las personas de peso normal y sobre todo se demuestra que en los obesos el diagnóstico por lo general es más tardío y hay mayores posibilidades de complicaciones postoperatorias. Un IMC mayor de 30 está asociado con mayores riesgos de cánceres de colon y de recto tanto en hombres como en mujeres, pero los aumentos son mayores en los hombres.
  • Cáncer de vesícula biliar: En comparación con personas de peso normal, las personas con sobrepeso tienen un ligero aumento (casi 20 %) de riesgo de cáncer de vesícula biliar, y las personas que son obesas tienen un aumento de 60 % del riesgo de cáncer de vesícula biliar (19, 20). El aumento del riesgo es mayor en las mujeres que en los hombres.
  • Cáncer de seno: Muchos estudios han indicado que, en mujeres posmenopáusicas, un IMC más elevado se asocia con un ligero aumento del riesgo de cáncer de seno (mama). Por ejemplo, un aumento de 5 unidades en el IMC está asociado con un aumento de 12 % en el riesgo. En mujeres post menopáusicas, quienes son obesas tienen de 20 a 40 % de aumento en el riesgo de presentar cáncer de mama en comparación con mujeres de peso normal. Los riesgos mayores se observan principalmente en las mujeres que nunca han usado la terapia hormonal para la menopausia y para tumores que expresan receptores hormonales. La obesidad es también un factor de riesgo para este cáncer en hombres pero, en mujeres pre menopáusicas, por el contrario, el sobrepeso y la obesidad están asociados con una disminución de 20 % del riesgo de tumores de seno relacionados con receptores hormonales.
  • Cáncer de ovario: Un alto IMC se asocia con aumento del riesgo de cáncer de ovario, especialmente en mujeres que nunca han usado terapia hormonal para la menopausia. Por ejemplo, un aumento de 5 unidades en el IMC está asociado con un aumento de 10 % del riesgo en ese tipo de
  • Cáncer de tiroides: Un IMC mayor (específicamente, un aumento de 5 unidades en el IMC) se asocia con un ligero aumento (10 %) del riesgo de cáncer de tiroides sobre todo el conocido como papilar. (
Alcohol and Cancer:

El consumo de alcohol se ha establecido como un factor de riesgo para muchas enfermedades malignas y se encuentra en el tercer lugar entre los factores controlables solamente después del consumo de cigarrillos y la exposición a elementos contaminantes ambientales.

El comité de prevención de la sociedad norteamericana de oncología clínica (ASCO) se ha propuesto una campaña para disminuir el consumo de bebidas embriagantes ya que la cantidad de alcohol consumido es determinante del daño derivado. O sea que un consumo moderado de bebidas NO DESTILADAS es compatible con una frecuencia de enfermedad igual a la de la población general o incluso puede tener efectos protectores, pero el consumo de grandes cantidades sobre todo de las bebidas con mayor contenido alcohólico es el que se asocia con aumento de la incidencia y severidad de los tumores.

Así mismo ASCO está estableciendo un liderazgo mundial en el control del consumo excesivo de alcohol y sus objetivos son:

  • Promover la educación pública sobre los riesgos del alcoholismo en relación al cáncer y a otros problemas de salud.
  • Respaldar políticas públicas en diferentes países en contra del uso del alcohol en reuniones y acontecimientos relacionados con encuentros entre políticos y oficiales de los gobiernos.
  • Restringir la provisión de bebidas embriagantes a los menores de edad.
  • Promover la prohibición de bebidas alcohólicas entre las fuerzas armadas a nivel mundial.
  • Prohibir totalmente el consumo de alcohol por parte de menores.
  • Evitar la publicidad de alcohol asociada a eventos deportivos y prohibir el uso de bebidas embriagantes durante esos eventos.
  • Endurecer las leyes contra el consumo de alcohol durante la conducción de vehículos.

El alcoholismo se asocia con cáncer de mama, de hígado, de estómago, de páncreas, de esófago, de vejiga urinaria, y otros tumores y su  consumo también se asocia con una disminución en la capacidad de sobrevivir después de una cirugía o tratamiento de cáncer por lo que constituye un factor de riesgo doble.

Aceite de onagra y otros anti inflamatorios

Un excelente antioxidante

Aceite de Onagra o Evenenig Primrose

La onagra, prímula o hierba del asno (Oenothera biennis) es una planta bianual originaria del norte de América y extendida en la actualidad por toda Europa.

El aceite, obtenido por presión en frío de sus semillas, es muy rico en ácidos grasos esenciales poliinsaturados, especialmente linoleico y gamma-linolénico que, por regular el metabolismo general, desempeñan un papel muy importante en el organismo y son precursores de diversos mediadores celulares e intercelulares (leucotrienos, prostaglandinas y tromboxanos) indispensables para la estabilidad de las membranas de las células del organismo, el desarrollo del sistema nervioso, el equilibrio del sistema hormonal y la regulación de los procesos de coagulación sanguínea.

El Vademécum de prescrip-ción de Fitoterapia recoge como Indica-ciones de la onagra las

Manifestaciones de deficiencias de la conversión de ácido linolénico en gamma-linolénico

  • Eczema atópico,
  • Ictiosis con prurito,
  • Prevención del envejecimiento cutáneo,
  • Síndrome premenstrual,
  • Enfermedades alérgicas,
  • Impétigo,
  • Eritemas,
  • Neuropatía diabética,
  • Artritis reumatoide,
  • Prevención de la arteriosclerosis y los tromboembolismos
  • Elevado riesgo cardiovascular.

Debido a las propiedades y características del ácido gamma-linolénico y de la prostaglandina E1, es bastante amplia la lista de enfermedades en que se ha aplicado con éxito el aceite de onagra. Así, el aumento de colesterol y del contenido graso de la sangre, los trastornos circulatorios (hipertensión arterial y prevención de trombosis, hemorragia cerebral e infarto de miocardio) y genitales (dismenorrea, ciclos irregulares, esterilidad por insuficiencia ovárica, menopausia), afecciones del sistema nervioso (Parkinson, esclerosis en placas, afecciones por degeneración neuronal), trastornos de la conducta (irritabilidad, nerviosismo, neurastenia, esquizofrenia) y de la respuesta inmunitaria (alergia, asma, eccema, dermatitis), procesos reumáticos y problemas dermatológicos (exceso de secreción sebácea o acné, arrugas o sequedad de la piel, fragilidad de uñas y cabello).

Los ácidos grasos esenciales

Los ácidos grasos esenciales (AGE), entre ellos el linoleico y el gamma-linolénico, son ácidos grasos necesarios para el adecuado funcionamiento de las células que, al no poder ser elaborados por el propio organismo, deben ser suministrados con la dieta. El ácido linoleico es el AGE más abundante y se halla sobre todo en los aceites vegetales, las leguminosas y las vísceras. El ácido gamma-linolénico se encuentra en la leche humana y en el aceite de onagra, vegetal que lo contiene en proporciones notables.

El papel bioquímico fundamental de los ácidos grasos esenciales es doble. Primero, son componentes vitales de la estructura de todas las membranas del cuerpo, por lo que una insuficiencia de AGE genera cambios en la conducta de todas las membranas. Y segundo, los ácidos grasos esenciales son los precursores necesarios de las prostaglandinas.

Si la dieta es insuficiente en AGE pueden generarse diversos trastornos, entre ellos, en el corazón y la circulación sanguínea, en la piel, en la inmunidad y la resistencia a la enfermedad, inflamatorios y en la cicatrización de heridas y lesiones, la reproducción y disfunciones cerebrales, así como un defectuoso equilibrio del agua en el organismo.

Varios estudios sostienen que el alcohol provoca una deficiencia de ácidos grasos esenciales. Respecto a la artritis reumatoide, los AGE son mediadores importantes de la inflamación debido a su capacidad para formar prostaglandinas, tromboxanos y leucotrienos.

La ingesta de algunos tipos de aceite puede producir una reducción o un aumento significativos de la inflamación, en función del tipo de AGE que contenga.

El ácido araquidónico es un ácido graso derivado casi en su totalidad de fuentes animales (carne, productos lácteos), que contribuye en gran medida al desarrollo del proceso inflamatorio a través de su transformación en prostaglandinas y leucotrienos PRO-INFLAMATORIOS. Por ello es que las dietas vegetarianas pueden ser beneficiosas en el tratamiento de los enfermedades inflamatorias debido a la disminución de la disponibilidad de ácido araquidónico y por tanto de su transformación.

Las personas con diferentes tipos de eccema presentan una deficiencia de ácidos grasos esenciales o un defecto en la enzima relacionada con cinc implicada en el metabolismo de los mismos, lo que produce una síntesis menor de las prostaglandinas antiinflamatorias.

El tratamiento con aceite de onagra regulariza las anomalías de los AGE y alivia los síntomas del eccema. Las dosis terapéuticas son normalmente 3 o 4 gramos diarios durante un mes, reduciéndose después a 1 gramo diario.

La administración de ácidos grasos esenciales produce una mejora significativa en muchos hombres con hiperplasia prostática benigna. Como conclusión de diferentes estudios se constata una disminución de la orina residual, lo que parece deberse a la corrección de una deficiencia subyacente de ácidos grasos esenciales. Varios autores aconsejan suplementar la dieta con aceite de onagra, a razón de una cucharadita diaria o 4 gramos.

Las prostaglandinas

Las prostaglandinas son compuestos biológicamente muy activos y sumamente importantes en el metabolismo. Se hallan en casi todos los tipos de células y son reguladores vitales que contribuyen al mantenimiento de las funciones de los diversos órganos corporales. Las prostaglandinas, por ejemplo, desempeñan un papel fundamental en el proceso de la hemostasia (detención de un proceso hemorrágico): unas inducen la agrupación plaquetaria y son potentes vasoconstrictores, mientras otras se comportan como antiagregantes y vasodilatadores.

Las prostaglandinas influyen también en la actividad del aparato digestivo,  en la liberación de hormonas sexuales, y en las contracciones uterinas y en parte son responsables de los dolores y molestias menstruales.

Todo eso serían las “prostaglandinas malas”. Pero, al igual que sucede en el caso del colesterol, también las hay buenas, por ejemplo la prostaglandina E1 (PGE1), formada a partir del ácido gamma- linolénico, ingrediente activo de los aceites vegetales y del aceite de pescados de agua muy fría.

La PGE1, entre otras acciones, dilata los vasos y mejora la corriente sanguínea, reduce la presión sanguínea a límites normales, ayuda a prevenir la acumulación de colesterol, permite una mayor eficacia a la insulina, inhibe la trombosis, contrarresta las inflamaciones y controla la artritis, ayuda a regular la función cerebral, inhibe la proliferación anormal de células y regula el sistema de inmunización, y alivia los síntomas físicos y mentales del síndrome premenstrual y de la menopausia.

 

Metabolismo de los lipidos

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La configuración espacial de las moléculas se debe a que algunos de sus átomos se orientan hacia un lado o al otro. Se llama CIS cuando los átomos (por ejemplo los de hidrógeno) se orientan hacia un solo lado y
TRANS cuando se distribuyen simé-tricamente a ambos lados de la molécula. LEVO o simplemente «L» cuando giran la luz polarizada hacia la izquierda lo que ocurre en las mayor parte de las moléculas del cuerpo humano como los «L-AMINOÁCIDOS»  o DEXTRO cuando la luz gira hacia la derecha. Estas diferencias parecen insignificantes pero hacen que una molécula pueda o no entrar en el metabolismo humano.