Los alcoholes

Los alcoholes

Manuel E. Piza

Noe bebió vino y se embriagó. Genesis 9:21
Noe bebió vino y se embriagó. Genesis 9:21

Cuenta la Biblia que Noé consumió unas uvas fermentadas  (En el Antiguo Testamento se utilizan varias palabras hebreas que se traducen como vino: YAYIN (vino), TIROSH (jugo de uvas, vino sin fermentar), SHEKAR (licor o vino intoxicante), KAMAR (vino, equivalente a YAYIN), MAMSAK (vino mezclado), COBE ( vino, borracho), y finalmente, ASIS (jugo de uvas, vino sin fermentar). La primera mencion de vino en la Biblia es en Genesis 9:21, donde se relata como Noe consumió el vino (YAYIN) y se embriagó) y también refiere que las hijas de Lot lo embriagaron para copular con él y así asegurar la descendencia de su estirpe. O sea que el consumo de alcohol es posiblemente tan antiguo como la humanidad misma.

El alcohol es un producto natural que se origina de la fermentación de los carbohidratos, sobre todo los azúcares, y es un paso intermedio en la oxidación de esas sustancias para producir ácidos. Es así como forma parte de la transformación que sufren los alimentos en forma natural.

No queda duda de que los seres humanos sentimos gran atracción por los alcoholes y sobre todo por el más utilizado de ellos que es el alcohol etílico o espíritu de uva que encontramos en los vinos, la cerveza, las chichas tradicionales de los amerindios, los aguardientes, brandy y otros licores destilados y en las frutas o jugos que se han expuesto a oxidación durante unos días. Los consumimos en grandes cantidades con millones de barriles diarios de vino, whisky, vodka, tequila, aguardiente, ron, coñac y otro sinnúmero de licores que se producen alrededor del mundo.licores

Los alcoholes se comportan en nuestro metabolismo como compuestos energéticos que producen alrededor de 7 calorías por gramo y son de muy fácil asimilación, de allí su uso para aumentar la temperatura corporal y evitar el frío. Tienen, sin embargo, algunas características importantes que los hacen indeseables como fuente de alimento y que analizaremos someramente a continuación:

A pesar de que los carbohidratos son alcoholes, no podemos decir que los alcoholes son carbohidratos ya que su pequeña molécula hace imposible incorporarlos en los procesos sintéticos del cuerpo o sea que sus calorías no se pueden acumular en forma de grasas, proteínas o almidones. Esta característica hace que al consumir alcohol se tenga que utilizar toda la energía que aportan en forma inmediata lo que lleva a una serie de problemas derivados tanto de la acumulación de otros alimentos como grasa en el hígado o en los tejidos periféricos como por los efectos tóxicos que el mismo alcohol y sus derivados tienen para diferentes partes del cuerpo sobre todo para el cerebro y el sistema nervioso, para el páncreas, para el hígado y para los músculos incluyendo el corazón. Todo esto referente al alcohol etílico ya que los otros como el alcohol de madera o metanol y el propiónico o isopropílico son tóxicos en cualquier cantidad que se les consuma.

Aunque es cierto que el alcohol es un alimento porque nos deriva calorías utilizables por el organismo, también es cierto que es una de  las drogas lícitas más dañinas para el ser humano produciendo efectos tanto toxicológicos como farmacológicos que deterioran importantemente la salud y causan enorme cantidad de muertes, discapacidad y violencia alrededor del mundo. (hay más muertes relacionadas con el alcohol que con ninguna otra droga incluyendo marihana, cocaína, heroína y meta anfetaminas juntas).

Todos los días oímos o leemos informes sobre las ventajas de un consumo moderado de alcohol sobre diferentes enfermedades y estados como el estrés, la cardiopatía por colesterol elevado, el insomnio, el agotamiento físico y otro sinnúmero de circunstancias. No oímos o no ponemos atención, por el contrario, a la cantidad de informes que relacionan el consumo de bebidas alcohólicas con enfermedades como la cirrosis hepática, la hepatitis alcohólica, nefritis o enfermedad de los riñones, la pancreatitis, la encefalopatía alcohólica la cardiopatía relacionada con el alcohol, la psicosis alcohólica, el suicidio y, sobre todo, una de las peores epidemias de nuestros tiempos, los accidentes de tránsito; sólo para citar las más importantes.

Como decíamos anteriormente, el consumo de bebidas alcohólicas fermentadas se remonta a los anales de la prehistoria, pero las más peligrosas que son las destiladas, se originaron en la edad media cuando se descubrió el proceso de concentración del alcohol por medio de la evaporación y posterior condensación en alambiques cada vez más sofisticados. Esto llevó a la producción de bebidas embriagantes mucho más potentes que los simples fermentos.

No podemos decir que el consumo de alcohol sea malo en si mismo puesto que una cantidad moderada consumida con los alimentos y en un contexto de relajación social o convivencia familiar tiene efectos más bien benéficos y facilita la interacción social, el acercamiento sexual y libera tensiones produciendo relaciones más armoniosas.

El problema lo tenemos cuando su consumo sobrepasa esos límites y se convierte en una adicción poderosa imposible de dominar sin la ayuda profesional adecuada y entonces es que el alcoholismo se constituye en un factor totalmente contrario a lo que apuntamos anteriormente conduciendo a la desintegración familiar, al desorden personal, la irresponsabilidad laboral, la impotencia sexual, la amnesia y la pérdida de la capacidad para conducirse en condiciones de interacción social o familiar y para operar equipos o maquinarias como es el caso de un vehículo de motor. Es en este momento que hablamos de alcoholismo y cuando se producen las consecuencias nefastas del consumo de licor.

Desgraciadamente el alcohol es una droga que no podemos predecir en su efecto ni podemos anticipar cual persona es la que desarrollará una adicción imparable con las consecuencias antedichas y los efectos para la salud que anotamos arriba y cuando esa persona será simplemente un individuo capaz de consumir una moderada cantidad de alcohol y regresar a sus actividades habituales sin causar ni causarse o causarle a sus semejantes un daño.

alcoholicoEsa incapacidad para conocer de antemano la posible reacción de una persona al consumo de bebidas alcohólicas, es suficiente para establecer una advertencia precautoria y recomendar que nos abstengamos de probar ya que podemos resultar ser del grupo que se tornan consumidores compulsivos y alcohólicos imparables.

Una pregunta constante de mis pacientes es: ¿Cuánto puedo tomar sin afectar mi salud?. La respuesta no es sencilla ya que, en el hígado el alcohol se convierte en agua, dióxido de carbono y energía, a la razón de ½ onza de alcohol puro por hora en promedio aunque esta capacidad de metabolizar el alcohol es muy variable. O sea que podríamos decir que es posible consumir una onza por hora de una bebida destilada al 50% de alcohol como el tequila o el whisky y no embriagarnos, sin embargo, como anotamos, no es posible establecer un límite.

Es mejor trabajar con la definición de la OMS para alcoholismo que es la ingesta de más de 70 cc (35 gramos) de alcohol por día o de 200 cc por semana (100 gramos).

Las diversas bebidas tienen concentraciones diferentes de alcohol, por ejemplo: (ver tabla).

tabla-licoresEn resumen, la recomendación es no consumir licor y, si se hace, hacerlo en forma moderada sin superar los límites establecidos por la OMS. Si se tienen antecedentes familiares o personales de alcoholismo, la persona debe abstenerse totalmente de consumir licores. Otra recomendación es que no se ingiera el licor sin acompañarlo de algún tipo de comida para evitar que llegue puro al estómago en donde puede causar serios daños.

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