Vitaminas de la A a la Z

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Vitaminas de la A a la Z

Dr Manuel Piza

Indice

Introducción

Las vitaminas (del latín vita ‘vida’ y el griego ammoniakós ‘producto libio’) son compuestos imprescindibles para la vida, que al ingerirlos de forma equilibrada y en dosis esenciales promueven el correcto funcionamiento fisiológico.

multivitaminasLas vitaminas son nutrientes y actúan como catalizadoras de los procesos fisiológicos (directa e indirectamente). Son muchas veces precursoras o coenzimas, (aunque no son propiamente enzimas) y esto significa, que la molécula de la vitamina, con un pequeño cambio en su estructura, pasa a ser la molécula activa, sea ésta enzima.

Los requisitos mínimos diarios de vitaminas no son muy altos y se necesitan solo miligramos o microgramos  de ellas. Tanto la deficiencia como el exceso de los niveles vitamínicos corporales pueden producir enfermedades que van desde leves a muy graves como la pelagra o la demencia entre otras, e incluso la muerte. Algunas pueden servir como ayuda a las enzimas que actúan como cofactor, como es el caso de las vitaminas hidrosolubles.

Las vitaminas fueron descubiertas desde la antigüedad en lo que respecta a las enfermedades relacionadas con la carencia de ciertos alimentos, pero en 1881 el ruso Nikolai Lunin llevó a cabo un experimentó con dos grupos de ratones: a unos los alimentó con una formula que contenía los componentes de la leche conocidos hasta ese entonces (proteínas, grasas, carbohidratos y sales); y a los otros los alimentó con leche regular. Los primeros murieron. Llegó a la conclusión que un alimento natural como la leche debía contener pequeñas cantidades de sustancias desconocidas esenciales para la vida. Había descubierto las vitaminas.

El primero en aislar una vitamina y probar su hallazgo fue el bioquímico polaco Kasimir Funk, quien les dio nombre de AMINAS DE LA VIDA o VITA-AMINAS a inicios del siglo XX y que luego se cambió por el de vitaminas.

La xeroftalmia es todavía la causa más frecuente de ceguera adquirida en niños y adolescentes
La xeroftalmia es todavía la causa más frecuente de ceguera adquirida en niños y adolescentes en países de escaso desarrollo

Ya en el Egipto antiguo, hacia el año 1500 A.C. se conocía la enfermedad que llamamos xeroftalmìa y nictalopia o ceguera nocturna la cual es causada por una deficiencia de vitamina A y, aunque la enfermedad no se relacionaba directamente con la dieta, sí se recomendaba comer vísceras como el hígado asado el cual hoy sabemos que es una de las principales fuentes de esa vitamina.

La existencia de sustancias como las vitaminas y los aminoácidos y ácidos grasos esenciales, es una manifestación de le evolución compleja a la que hemos llegado como seres humanos o simplemente como animales superiores, dependientes totalmente de la HETEROTROFIA o sea de consumir alimentos complejos producidos por otros seres vivos para poder seguir viviendo. Esto nos coloca en la cima de la cadena alimenticia a diferencia de otros seres como las plantas y algunos animales menos evolucionados que tienen niveles de AUTOTROFIA mucho más altos o sea que pueden, como es el caso de la cucaracha y otros insectos, fabricar a base de elementos simples como la urea y los ácidos grasos de cadena corta, prácticamente todos los elementos que necesitan para realizar las tres funciones fundamentales de un ser vivo: Crecer, Multiplicarse y Generar Trabajo o sea retornar parte de la energía que consumimos al ambiente que nos rodea.

Tal es el caso de las vitaminas, compuestos cuya existencia se sospechaba desde la antigüedad por la observación que hicieron nuestros antepasados de las enfermedades carenciales y del hecho que el consumo de ciertos alimentos podría curar o prevenir esas enfermedades. Estas son sustancias que debemos consumir PRE-FORMADAS y no podemos producirlas en nuestro cuerpo. Las vitaminas no actúan la mayor parte de las veces por si mismas sino que tienen que ser modificadas o mezcladas con otros productos que hacen que actúen en varias partes del sistema. Tal es el caso de la vitamina A en su función en la visión en la que tiene que transformarse e incorporarse a otros compuestos para hacer efecto. (ver capítulo de vitamina A)

Adoncia parcial secundaria al escorbuto en un niño de Africa
Adoncia parcial secundaria al escorbuto en un niño de Africa

En lo que concierne al escorbuto, que es la carencia de vitamina C y sus efectos en los epitelios y tejido conectivo (dado el papel indispensable que tiene la vitamina en el metabolismo del colágeno – producto común a todos los llamados tejidos conectivos como la dermis, la sustancia intercelular de los epitelios, los tendones o ligamentos, etc.)  esta es una enfermedad que se conoce desde las primeras civilizaciones y ya los marineros fenicios, griegos, romanos y egipcios, conocían los efectos de los largos viajes y la carencia de alimentos frescos por periodos prolongados pero, como era el caso de muchas otras enfermedades, pensaban que el escorbuto era resultado de maldiciones, de la ira de los dioses o una venganza del mar por incurrir en sus dominios.

No se tiene evidencia de que esos pueblos relacionaran la enfermedad con carencias nutritivas, lo cual vino a aparecer en los tiempos de los veleros y los largos viajes en los que el escorbuto se convirtió en una gran limitante, aunque inicialmente se creía que era el resultado de una contaminación por productos almacenados junto con el pescado salado que consumían los marineros pero no los oficiales que eran alimentados con pescado fresco y vegetales traídos y almacenados en las bodegas de los barcos.

El inglés James Lind fue el primero que estableció el efecto beneficioso del jugo de cítricos para la prevención y tratamiento de esta enfermedad llegando a la conclusión de que se debía a la carencia de algún elemento contenido en los alimentos frescos y que desaparecía cuando éstos eran sometidos a desecación y conserva en salmuera.

A este descubrimiento se llegó porque William Hutchinson, arquitecto naval, viajó en el año 1738 durante tres meses a las Indias Occidentales y, como era una consecuencia normal en ese tiempo, desarrolló el escorbuto. Con una ejemplar rigurosidad científica, este navegante describió su enfermedad señalando que se sentía muy cansado y deprimido, y que en el viaje perdió todos sus dientes, se le hincharon sus encías, que parecían tan blandas como jalea y

James Lind descubridor del escorbuto y del método científico en medicina
James Lind descubridor del escorbuto y del método científico en medicina

sangraba constantemente, teniendo que mantener la boca abierta, con la cabeza colgando de la hamaca, ya que de lo contrario se le pegaban las dos encías y no podía alimentarse.

La descripción de esta horrible enfermedad, se repetía en gran número de los navegantes que viajaban por largos periodos, sin tocar puertos y se le consideraba el resultado de miasmas o emanaciones del mar que contaminaban a las personas.  James Lind, médico entrenado en Edimburgo, y asignado como cirujano a un barco de la Marina Real en 1739 afirmaba que el escorbuto, durante la guerra, había causado más bajas entre los marineros que las armas del enemigo. Su descubrimiento en relación a que el jugo de los cítricos curaba y prevenía el escorbuto, cambió diametralmente las cosas y abrió nuevos rumbos para la navegación y las exploraciones. Sin embargo, su descubrimiento no fue fácilmente aceptado y fue en el barco Salisbury en el año 1747 y él lo relata en su libro “Tratado del Escorbuto”,en donde dice que escogió 12 pacientes con síntomas declarados de escorbuto, los más parecidos posible. Los colocó juntos en un lugar y a todos les dio la misma dieta: “en la mañana agua endulzada con azúcar, un caldo de cordero para el almuerzo, jaleas y bizcochos preparados con azúcar. Para la comida, cebada, pasas, arroz, grosellas, sagú y vino. Con un rigor científico impresionante para la época separó a los sujetos en seis grupos, de dos personas cada uno. Al primer grupo agregó a su dieta un cuarto de cidra al día, a otros dos, 25 gotas de un elixir de vitriolo, tres veces al día, para que hicieran gárgaras (el vitriolo es ácido sulfúrico, que en este caso estaba diluido) y a la tercera pareja le dio dos cucharaditas de vinagre, tres veces al día; al cuarto grupo le dio a beber una pinta de agua de mar al día, al quinto le prescribió nuez moscada en una pasta que recomendaban los médicos del hospital, tres veces al día, la cual incluía ajo, semillas de mostaza, tamarindo y crema tártara. Por último a los miembros del sexto grupo les administró un par de naranjas o limas frescas tres veces al día.

Los resultados del experimento fueron claros: el grupo de la cidra tuvo alguna mejoría, pero los que recibieron los cítricos mejoraron espectacularmente y su enfermedad desapareció en unos días retornando a su capacidad normal de trabajar. Lind anota en su diario: “los que recibieron las naranjas y los limones, experimentaron un efecto rápido y visible. A los seis días aun tenían algunos signos en las encías, pero cuando el Salisbury llegó al puerto de Plymouth el 16 de Junio, ya estaban en perfecto estado de salud”.

Es así como Lind no sólo tuvo el mérito de descubrir el tratamiento del escorbuto cuando aún no se conocía la vitamina C, sino que además tuvo el mérito de desarrollar el primer ensayo clínico comparado. Esta idea que ahora parece tan simple y lógica, en ese tiempo marcó una revolución. Claro que ese experimento con tan escaso número de pacientes en cada grupo habría sido rechazado por las revistas científicas de hoy pero poco a poco logró convencer a las autoridades navales que empezaron a incorporar naranjas en la dieta de los marineros y, lentamente, se llegó a eliminar este espectro que se cernía sobre la eficiencia de los viajes por mar y de los ejércitos basados en los barcos y fue el capitán James Cook quien convenció al almirantazgo después de regresar de un largo viaje, para que la medida fuera implementada en la Marina Inglesa  en el año 1795 y, como el mismo doctor Lind señala: “No es fácil eliminar los prejuicios o contradecir opiniones que han sido aceptadas por el “establishment” y por las grandes autoridades”.

Tuvieron que pasar 100 años más, (hasta las primeras décadas del siglo XX, para que la metodología de investigación empleada por Lind llegara a ser una rutina en la investigación clínica estableciendo la importancia de contar con controles o grupos comparativos para determinar la eficacia de un determinado tratamiento o procedimiento.

El término Vitamina se le debe al Bioquímico polaco Casimir Funk quien lo planteó en 1912 ya que él consideraba que eran sustancias  necesarias para la vida (vita) y que todos tenían en su molécula un grupo AMINO o sea derivado del nitrógeno y el hidrógeno en asocio con un átomo de carbono. Posteriormente se descubrió que la estructura química de las vitaminas es muy disímil y que no necesariamente son aminas, como veremos al estudiar los diversos grupos vitamínicos y su importancia en la nutrición humana.

Todas las vitaminas tienen funciones muy específicas sobre el organismo por lo que se les conoce como FACTORES LIMITANTES ya que con solamente una que falte, las otras no podrán realizar un metabolismo normal. Las vitaminas  deben estar contenidas en la alimentación diaria para evitar deficiencias y no existe tal alimento mágico que contenga todas las vitaminas, por lo que el cumplimiento del PRIMER MANDAMIENTO DE LA NUTRICION “NUTRICION ES COMBINACIÓN”, es indispensable ya que solo la combinación adecuada de los grupos de alimentos permiten cubrir los requerimientos de todos los nutrimentos esenciales para la vida.

Las Vitaminas LIPOSOLUBLES se disuelven en grasas y aceites y se almacenan en el organismo por lo que se puede pasar largos periodos sin consumirlas y las HIDROSOLUBLES se disuelven en agua y se requiere consumirlas diariamente ya que no se almacenan y, por el contrario, cuando se consumen en exceso se eliminan por medio de la orina y otros fluidos corporales como pueden ustedes fácilmente comprobar con solamente inyectarse una dosis de vitamina B y observar en los días siguientes el olor y color de la orina que contiene la parte de esa vitamina que SOBRÓ en las necesidades metabólicas diarias

En esta serie de artículos trataremos los diversos aspectos relacionados con las vitaminas y su consumo. Se llaman vitaminas o AMINAS DE LA VIDA, nombre que  les dió Casimir Funk un científico polaco que investigó algunos de esos compuestos.

Kasimir Funk
Kasimir Funk

Se reconocen 13 o 14 vitaminas de la A a la K y algunas son solubles en agua por lo que se llaman HIDRO-SOLUBRES mientras que otras son solo solubles en aceites y compuestos orgánicos por lo que se llaman LIPO-SOLUBLES.

Durante el siglo XIX se realizaron diversas observaciones aisladas que llevaron al descubrimiento de las vitaminas como causas de estos padecimientos; Elmer Mc Collum (un investigador norteamericano dedicado a estudiar los efectos de la alimentación en la salud en la Universidad de Winsconsin) en 1914 propuso los nombres factor liposoluble A para el que se encontraba en la mantequilla e hidrosoluble B para el que se relacionaba con el beriberi, el primero se podía extraer de los alimentos con solventes de grasas y el segundo con agua. Posteriormente la vitamina antiescorbuto fue llamada hidrosoluble C.

La vitamina A se descubrió en 1913 cuando experimentalmente se demostró que si la única grasa en las dietas de animales jóvenes era manteca de cerdo, su crecimiento se retrasaba, pero cuando se reemplazaba por mantequilla, los animales crecían y engordaban. La sustancia que tenía la mantequilla, pero no la manteca de cerdo, se descubrió que también la contenía la yema del huevo y el aceite de hígado de bacalao y se denominó vitamina A. Más adelante se estableció que muchos productos de origen vegetal tenían propiedades nutricionales semejantes a las que presentaba la vitamina A en alimentos de origen animal; se encontró que contenían un pigmento amarillo, el caroteno, que se convierte en vitamina A en el cuerpo.

La vitamina A preformada o retinol es una vitamina soluble en grasa que se encuentra únicamente en productos animales. Los carotenos o carotenoides pueden actuar como una provitamina. Existen muchos carotenoides en las plantas, pero el más importante para la nutrición humana es el betacaroteno, que se puede convertir en vitamina A por acción enzimática en la pared intestinal. La leche materna es una fuente importante de vitamina A para los niños.

La vitamina A y los carotenoides son compuestos lipo-solubles esenciales para muchas funciones dentro del organismo del hombre y los animales superiores. Además de prevenir la ceguera nocturna o NICTALOPIA la vitamina también actúa en la conservación de la piel y en la prevención de enfermedades como el ACNÉ, aumenta la inmunidad y favorece la cicatrización de los epitelios como el gastrointestinal por lo que es un factor importante en el tratamiento de las úlceras gastoduodenales.

Colabora también en la destrucción de células cancerígenas y es importante en la formación y reparación  del hueso,los dientes y del cartílago. En el proceso de la nutrición, la vitamina A ayuda al almacenamiento de la grasa en los adipocitos y protege las mucosas contra las infecciones como las respiratorias altas (gripe) y contra las infecciones de los riñones y tracto urinario.

También tiene un papel fundamental en la visión en la producción de la llamada PURPURA VISUAL o RODOPSINA.  y es esencial como ANTIOXIDANTE  retrasando los procesos inflamatorios crónicos como las enfermedades autoinmunes. Es esencial  en la reproducción celular y en el metabolismo de las proteínas en donde actúa como cofactor.

La deficiencia de vitamina A se manifiesta sobre todo en la piel y en la visión, siendo la primera causa de ceguera adquirida en los países de bajo desarrollo produciendo nictalopia o ceguera nocturna que es la incapacidad para adaptar la visión a ambientes de poca luz y la XEROFTALMIA o enfermedad del ojo seco.

La xeroftalmia es una enfermedad de los ojos caracterizada por sequedad persistente de laconjuntiva y opacidad de la córnea. El término xeroftalmia procede del griego xerós (seco) +ophthalmós (ojo).

Puede ser debida, entre otras causas, a una disminución de la función de las glándulas lagrimales, causando una menor producción de lágrimas, que ya fue estudiada por Hipócrates, manteniéndose el nombre genérico, aunque hay otras enfermedades más específicas que causan el ojo seco (como la Queratoconjuntivitis seca). Según un estudio de 2003, había en Estados Unidos 3,2 millones de mujeres mayores de 50 años que estaban afectadas por el Síndrome del Ojo Seco en que la carencia de vitamina A es un factor determinante.

El nivel de consumo adecuado (AI) de vitamina A en infantes ha sido establecido:
Desde el nacimiento hasta 6 meses: 400 mcg/día (1300 unidades); de 7 a 12 meses: 500 mcg/día (1700 unidades).

Los niveles de La Ingesta Diaria Recomendada (RDA) para los niños y adultos han sido establecidos: para niños de 1 a 3 años: 300 mcg/día (1000 unidades); de 4 a 8 años: 400 mcg/día (1300 unidades); de 9 a 13 años: 600 mcg/día (2000 unidades); hombres desde 14 años y mayores: 900 mcg/día (3000 unidades); mujeres desde 14 años y mayores: 700 mcg /día (2300 unidades); en el embarazo: de 14 a 18 años: 750 mcg /día (2500 unidades) y de 19 años y mayores: 770 mcg/día (2600 unidades); durante la lactancia: de 14 a 18 años : 1200 mcg/día (4000 unidades) y de 19 años y mayores: 1300 mcg/día (4300 unidades).

Los Niveles de Ingesta Maximos Tolerables (UL) de vitamina A también han sido establecidos. El UL es el nivel más alto de ingestión que es probable que no presente riesgo de producir efectos dañinos. Los Uls para la vitamina A son para la vitamina A preformada (retinol) y no incluyen a los carotenoides de la provitamina A: Para bebés y niños desde el nacimiento hasta 3 años: 600 mcg/día (2000 unidades); niños de 4 a 8 años: 900 mcg/día (3000 unidades); de 9 a 13 años: 1700 mcg /día (6000 unidades); de 14 a 18 años (incluyendo el embarazo y la lactancia): 2800 mcg/día (9000 unidades); adultos de 19 años y mayores (incluyendo el embarazo y la lactancia): 3000 mcg /día (10000 unidades).

La dosis de vitamina A es más comúnmente expresada en unidades, pero a veces se usan dosis en microgramos.

El comer 5 porciones de frutas y verduras por día proporciona alrededor del 50 a 65% de la RDA de vitamina A para adultos.

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